Review. ISSA – “Run with the pack” (Frontiers)

8.3 Muy Bueno

Uno de los mejores discos de hard rock melódico de lo que llevamos de año. Lleno de temazos y con un sonido totalmente actual.

  • Voces 9
  • Guitarras 8,5
  • Base Instrumental 8,5
  • Producción 8,5
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Este 20 de abril Frontiers presenta la quinta entrega discográfica de la cantante noruega, con Alessandro del Vecchio a los mandos.

Por ubicarnos un poco en lo que podemos encontrar en este disco, sus influencias más notables son las grandes voces del hard rock femenino de los ochenta: Ann Wilson de Heart, Janet Gardner de Vixen o Robin Beck te vendrán inmediatamente a la cabeza, pero esto no quiere decir que estemos ante el enésimo clon de este estilo: la voz de Issa tiene sin duda una personalidad propia y el disco suena totalmente actual, muy europeo y quizá algo más oscuro de lo que podríamos esperar.

Por otro lado, la banda que le acompaña, con el omnipresente Alessandro del Vecchio de Hardline a los teclados, hace un grandísimo trabajo en todos los temas. Muy pulida también la producción de del Vecchio, aunque por ponerle algún “pero”, en algunos momentos la voz queda ligeramente baja en la mezcla, un poco ahogada por guitarra y bajo, al menos en la preview del disco que nos han hecho llegar.

El arranque del disco, con “Am I losing you” y “Run with the pack” es perfecto. Sonido muy guitarrero y sobrado de melodía. El primer tema es un gran medio tiempo dirigido por los teclados, que da una buena idea de la dirección que va a tomar el resto del disco. Enorme trabajo de guitarra de Simone Mularoni en ambos temas, especialmente en el segundo de ellos, más contundente y con algún toque sinfónico.

El tercer tema, “Sacrifice me”, a dúo con Deen Castronovo de Revolution Saints, es de lo mejor del disco. Las dos voces se complementan perfectamente y la canción es un cañonazo. Tremendamente melódica sin dejar de lado cierta dureza, con -otra vez- un grandísimo solo de guitarra, pero sobre todo uno de los mejores estribillos que podremos escuchar este año.

“How long” es el tema más ochentero del disco en lo que respecta a composición. Una canción de la que sin duda se sentiría orgulloso Richard Marx, otro espectacular estribillo en el que brillan especialmente los coros y otra grandísima interpretación vocal de Issa. El nivel del disco hasta el momento es sorprendentemente alto a todos los niveles.

Las cosas se tranquilizan un poco con “The sound of yesterday”, un tema que, sin que se pueda llegar a catalogar como balada, sí es menos movido que los anteriores y que llega en el momento adecuado, sin romper el ritmo del disco. Seguimos con “Come back again”, otro estribillo de esos que cuesta sacar de la cabeza, que genera buen rollo y que destaca a la primera escucha. Otro momento álgido en el disco.

“Talk to your heart” se sale un poco de la tónica que ha llevado el disco hasta ahora, con un tono más sinfónico y oscuro. Aunque es una muy buena canción, es de las que más cuesta apreciar, quizá por ese cambio respecto al tono general del disco.

“Bittersweet” es un baladón con mayúsculas. La voz de Issa suena potentísima en esta canción, y aunque los arreglos que se han elegido para la versión incluida en el disco son una maravilla, con mucha presencia de guitarras y teclados, seguro que una versión acústica, o con sólo voz y piano, sería tan disfrutable o más. Uno de los mejores temas del disco.

Llegamos a los dos últimos temas del disco. “Irreplaceable” es otro buen medio tiempo, quizá algo más popero que los que han aparecido hasta ahora, pero al que la presencia de las guitarras una vez más le da un punto de fuerza que hace que no desentone. Y para terminar, cuando creíamos que la gran balada del disco ya había aparecido, llega otra joya, “Everything to me”, incluso mejor que “Bittersweet”. Ambas canciones coinciden en estructura, empiezan con piano y voz y van ganando fuerza hasta que aparece la banda al completo, pero esta me parece superior a “Bittersweet”, menos oscura, con la misma calidad en la interpretación y desde luego un grandísimo tema para cerrar el disco en todo lo alto.

En resumen…

Discazo de hard rock melódico al estilo de los ochenta, con un sonido totalmente actualizado y brillantes interpretaciones de todos los implicados, que andan sobradísimos de clase. Muchos puntos destacables, pero me quedo sin duda con las dos espectaculares baladas que son “Bittersweet” y “Everything to me” y con ese temazo a dúo con Deen Castronovo, “Sacrifice me”. Imprescindible para fans del A.O.R. y el hard rock melódico, aunque te animaría a darle una oportunidad incluso sin ser estos tus géneros preferidos, porque es de esos discos que tienen algo para todo el mundo.

Reseña de Oscar D. Martínez

 

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