El guitarrista continúa con la banda sin miembros originales
Imagínate estar en primera fila, junto a tu padre y tu hijo, compartiendo algo más que melodías; compartiendo un legado. Eso es lo que Bobby Ingram, guitarrista y actual líder de Molly Hatchet, ha logrado mantener vivo: una tradición que supera generaciones.

En una reciente entrevista con Rob Edwards para Talkin’ Bout Rock, Bobby Ingram abordó un tema que no deja de ser polémico entre los seguidores más acérrimos de Molly Hatchet: la banda sigue girando y grabando sin ninguno de sus miembros originales. Ingram, quien es dueño de la marca desde el año 2000, argumenta que Molly Hatchet es más que un simple grupo de músicos; es una marca, una institución. Y es bajo esa premisa que continúa su misión de llevar la música a nuevas audiencias alrededor del mundo.
Un inicio inesperado
La historia de Bobby con Molly Hatchet va más allá de la simple adquisición de un nombre. Remonta sus raíces a una época en la que le dio a Danny Joe Brown, el cantante original, su primer trabajo como vocalista. “Le di el micrófono para su primera actuación,” recuerda Ingram. Fue ese instante el que selló una amistad y, en cierto modo, el destino de ambos en el mundo del rock sureño.
Cuando Brown dejó Hatchet en 1979, fue Bobby quien estuvo presente para ayudarle a formar la Danny Joe Brown Band. Un acto que muchos podrían considerar desinteresado, pero que realmente era más bien una inversión en una visión compartida de la música. De hecho, fue durante este periodo que conoció a John Galvin, quien a día de hoy sigue en la banda.
El peso de la marca
La idea de que Molly Hatchet es una marca y no solo un grupo de personas se ha convertido en un punto central para Ingram. En sus propias palabras, “es un legado, un espíritu y una tradición”. Y es exactamente eso lo que trata de perpetuar con giras mundiales y nuevos trabajos discográficos, como el inminente lanzamiento de “Lost Horizon”, grabado en los estudios Abbey Road.
Los cambios de alineación no son una novedad en el mundo del rock. Bandas como Lynyrd Skynyrd han sobrevivido a través de cambios generacionales, manteniendo intacto el espíritu original. Lo mismo ocurre con Molly Hatchet, que según Ingram, ha sido siempre “la banda sureña más dura”. Su recepción en Europa ha sido particularmente cálida, con generaciones de fans acudiendo a sus conciertos y manteniendo viva la llama del rock sureño.
Un futuro incierto, pero prometedor
El desafío de preservar el legado de Molly Hatchet ha sido gigantesco. Ingram habla de los sacrificios, las horas y el coste personal que ha supuesto mantener viva la marca. “¿Cuánto me costó comprar la marca? Me costó cada célula de mi cuerpo,” confiesa. Pese a las ofertas de inversores, hizo todo lo posible por mantener el nombre y la esencia de Molly Hatchet intactos.
Con el próximo álbum a punto de ver la luz y una alineación que incluye nuevos talentos como Garrett Ramsden en la batería y Parker Lee en la voz principal, Ingram mira hacia el futuro con optimismo. Después de todo, la música es atemporal. Como dice Bobby, “se trata de las canciones”. Son ellas las que perduran, las que nos conectan y nos permiten compartir momentos entre generaciones.
