Crítica del álbum de CORVUS V- “ADVENAE” (2020)

CORVUS V nos trae un disco lleno de grandes canciones de heavy metal dinámicas e incluso pegadizas, pero con matices de todos los colores que alejan a "“ADVENAE”" de cualquier peligro de monotonía o acomodo.

Repasamos el último lanzamiento de los CORVUS V publicado a finales de 2020 bajo el título “ADVENAE”

“ADVENAE” es un disco en el que vamos a encontrar de todo un poco y todo bueno, en un disco que sirve para fijar fuertemente los cimientos de esta banda, CORVUS V. Para muestra y sin que sirva de spoiler, hace unos días publicábamos el nuevo videoclip de la banda, y cuarto corte del álbum, «Adrenalina».

Sobre Corvus V

El grupo fue formado en el año 2017 en León. Practican un heavy metal con canciones muy pegadizas y dinámicas, que no se quedan estancadas en un único sonido. Después de haber publicado su primer álbum, “Inmortal”, el mismo año de la formación de la banda, no han dejado de moverse por todo el panorama nacional participando tanto en grandes conciertos como en festivales de renombre.

La banda está integrada por Rubén Serra a la voz, Diego Sahelices en la guitarra y coros, Adrián Álvarez al mando del bajo, el baterista Rubén Fernández y Víctor López en los teclados, la parte más futurista y original de la banda leonesa.

Sobre el disco “ADVENAE”

El 10 de noviembre del pasado 2020 lanzaron “Advenae”, su segundo disco de estudio que, al igual que el primero, ha sido grabado y masterizado por Alfredo Arold, en los Arold Studios. Trece temas en los cuales, fusionando estilos tan dispares como el nu metal, el Groove metal, el heavy metal o el hard rock, han conseguido dejar claras cuáles son sus influencias (Pantera, Metallica, Avenged Sevenfold, Hamlet…) y que han llegado aquí para quedarse. ¡Vamos a analizarlo!

“ADVENAE” TEMA A TEMA

El disco comienza con “Año V- El Despertar” y su introducción con aires enigmáticos gracias a los teclados. Poco a poco vamos escuchando más sonidos e incluso unas frases en latín justo antes de que el riff principal de guitarra nos taladre la cabeza. Un primer riff muy contundente con unas guitarras en tonos graves que le dan un rollo metalero al tema. La voz aguda principal se mezcla con unos guturales durante el pre-estribillo. El teclado suena nítidamente en la parte final cuando imita a lo que parece un disco de dj, respondiendo al riff de guitarra.

Introducida por la batería llega “Shangri-La”, un tema que cuenta con la colaboración de Diego Teksuo dándole un toque más especial todavía a un tema como este en el que el riff de guitarra, potente y rápido como un rayo, se intercala con una parte más suave correspondiente a las estrofas donde de nuevo se mezclan los tonos agudos con los guturales. Cuenta además con un espectacular solo de guitarra donde abusan de los armónicos. Una melodía de guitarra sin distorsión nos guía hacia la parte final del tema donde resume todo el corte en un par de estrofas.

No” comienza muy a lo Slipknot, con un teclado recreando sonidos industriales. Tras un primer “no” la banda comienza a sonar al completo con un riff pausado y al unísono con la batería. Esta palabra se seguirá repitiendo a lo largo del tema acompañando al riff central y coincidiendo con el ritmo de la batería que, según la velocidad con la que suena, probablemente use un doble bombo.

El disco continúa con unos suspiros tras los cuales, de improviso, suena “Adrenalina”. En el pre-estribillo podemos escuchar cómo el teclado, esta vez con sonidos más épicos, se funde con el riff de guitarra para potenciarlo y lograr un efecto mucho más macarra acorde con el mensaje que pretenden mandar con estas líricas. Cuenta con tintes muy de alternative metal con esos armónicos y el tono tan distorsionado de guitarra en el puente que conecta el solo con la parte final.

Mar de Arena y Sal”, el tema más corto del álbum, tiene unos aires orientales al comienzo debido al teclado. La batería se une a la voz para dar todavía un aire más oriental y todo ello, sumado a los coros femeninos, hacen de este corte uno de los más diferentes de los que escucharemos.

Vudú” comienza con un riff de guitarra muy hard rockero que pronto desemboca en un siniestro verso donde la voz, con los toques más graves posibles sin perder su brillo, pinta de un tono oscuro la atmósfera. Es uno de los temas que consigue poner en pie a todos los metaleros, vibrando al llegar la parte del solo de guitarra más emocionante de todo el disco. Después de varios segundos de gritos y chillidos el tema se va desvaneciendo poco a poco en fade out.

Continuamos con “Falsas Heridas”. Su melodía inicial contrasta mucho con el tono de las guitarras tras el primer toque de batería, crudas y veloces como las que más. Después de la preciosa voz del estribillo, el riff vuelve a sonar tan contundente como siempre para dejarnos claro quién manda. De nuevo podemos oír la melodía inicial gracias al teclado durante el verso.

La segunda colaboración, Lidia Bao, aparece en “Súcubos”, un tema donde lo macarra del riff de guitarra y de la voz rota de Rubén contrasta con los tonos tan agudos femeninos de la invitada especial. Se fusionan de un modo perfecto para interpretar el estribillo y nos van guiando hasta un melódico solo donde, más que la velocidad y la contundencia, reinan los ritmos que enganchan y los silencios bien utilizados como un recurso más.

Deriva” comienza con unos acordes de guitarra extrañamente no distorsionada. La voz rota de Rubén acompaña a esta melodía tan bonita donde el mar es la clara metáfora predominante. Se trata de la única balada del álbum donde, a pesar de que un solo podría hacer de ella una obra inmejorable, saltan las lágrimas de la emoción.

Un riff que recuerda bastante al metal industrial de los Rammstein introduce “Soldados de Papel”. Cuenta con la colaboración de Alberto Medrano, con quien consigue crear esta obra metalera que tanto nos hará saltar en los directos. Ese ritmo potente tan heavy se mantiene durante toda la canción haciendo una dura crítica a la escena bélica.

Encaminamos la recta final con ”Oblivion”. Al final escuchamos el sonido del bajo, muy crudo e interpretando el mismo riff que pronto será tocado también por la guitarra eléctrica. Cabe destacar la importante labor del teclado que va doblando la melodía que canta Rubén. En el estribillo, la emoción a flor de piel al escuchar cómo todo estalla para que Rubén cante de esa forma tan peculiar y aguda, algo que contrasta mucho con el verso del tema. 

Unas campanas suenan transformando la atmósfera tan heavy que teníamos en una eclesiástica durante el comienzo de “Desde las Sombras”. La voz de Rubén vuelve a sufrir ese contraste con una voz más grave que, a modo de eco, va recitando las mismas frases que él. De hecho, las campanas van sonando a lo largo de todo el corte junto a un riff de guitarra muy metalero que juega mucho con los silencios. Destaco la melodía aguda de guitarra durante el estribillo, una secuencia de notas extremadamente rápida, así como el solo que sigue el mismo camino. Termina con unas frases recitadas en latín seguidas por unas risas infantiles.

El disco termina con un bonus track: “Andrómeda”. El dúo voz-teclado, que no es algo nuevo en el disco, introduce este corte. El último invitado del disco, Dago Rodríguez, se marca un rap después de esa introducción hasta que vuelve la voz de Rubén en el estribillo. La guitarra, con bastante menos protagonismo en una canción como esta en la que el teclado es indispensable, aparece en el tramo final proporcionando algo de metal en estos tres minutos. Este es el gran broche de oro para un discazo como el que acabamos de escuchar.

Conclusiones

Corvus V ha demostrado en un disco como este que el rock nunca muere, simplemente evoluciona. Con elementos característicos de tantos géneros de metal (solos rápidos y alocados típicos del heavy metal frente a otros más melódicos; voces agudas frente a otras guturales de procedencia alternative metal; riffs muy ligados al industrial metal en otros cortes…), su fusión resulta en una banda tan variada y completa como esta. Y es que tenemos desde temas ligados al metal, un corte oriental, un rap metal, una preciosa balada, todos estos ingredientes en un mismo álbum.

En cuanto a su mejor canción, cuesta mucho decidirse entre tanto riff aplastante y solo infernal, pero, me quedaría con Oblivion. Desde su riff tan heavy, tanto en bajo como en guitarra, hasta la melodía del estribillo pasando por el ritmo frenético de la batería, todo es perfecto en una canción como esta que reúne todos los requisitos para convertirse en esencial en los conciertos de los leoneses.

David Medrano

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