“Ordinary Man” es un nuevo álbum en el que Ozzy Osbourne a modo casi de epílogo roza la perfección musical y creativa.

Si algún día me encuentro en mi peor momento y tengo que hacer un resumen de mi vida, yo quiero hacer algo así… Quiero hacerlo como Ozzy que ha reflejado sus experiencias, relaciones  y sentimientos en 10 + 1 cortes. Como resultado tenemos “Ordinary Man” el cual espero que pase a la historia como uno de los mejores trabajos del Príncipe de las Tinieblas y no como el “último”. 2019 ha sido un año muy malo para Ozzy, y esté 2020 no empieza mucho mejor, pero es curiosos como de una situación tan mala, Osbourne ha logrado sacar petróleo, eso sí, acompañado de enormes músicos, de amigos y con la producción de un enorme Andrew Watt.

“Ordinary Man” tema a tema

Arrancamos el álbum con los coros de “Straight to Hell”, un molón y macarra nacido para sonar en grandes estadios y que cabalga a la perfección sobre una base rítmica que como en el resto del álbum corre a cargo de Chad Smith y Duff McKagan. Slash deja también su huella en este tema con aire apocalíptico y al mismo tiempo brutal.

“All my Life” es un medio tiempo mucho más personal donde Ozzy de alguna forma agradece la vida disfrutada hasta el momento y la gente que le ha rodeado. La canción se apoya en estrofas sencillas, un estribillo interesante y una base de cuerdas compacta y potente.

“Goodbye” nos lleva al otro lado de los recuerdos, al más oscuro y duro. Para contarnos esto Ozzy utiliza una canción lenta y pesada con ritmo trabado. Pero más allá de la monotonía esta canción va aportando sorpresas según avanza hasta convertirse en un tema más que interesante.

“Ordinary Man” da título al disco y al mismo tiempo se gana un sitio eterno en nuestras patatas. Ozzy Osbourne y Elton John mano a mano en un corte que de nuevo sirve de repaso a toda una vida llena de excesos, alegrías y momentos malos en primera persona y donde la personalidad del piano de Elton y la voz de Ozzy convergen un algo “mágico”. (Estoy escribiendo esto y se me ponen los pelos de punta)

“Under the Graveyard” logra montar un hit en una mezcla de reflexiones casi macabras que se derivan de los problemas ya comentados anteriormente. Musicalmente lo tiene todo para ser un éxito con una base que funciona muy bien y un momento mucho más extremo a mitad de canción donde Watt se desata con la guitarra.

“Eat Me” arranca con una armónica de aire blusera, pero unos segundo después entra Duff con su bajo par dejar claro que esto es Heavy Metal en una pista que suena muy mucho a Black Sabbath. Si el anterior corte era macabro, este roza casi el gore. Muy buen tema.

“Today is the End” es una montaña rusa. La canción se desenvuelve por un ambiente oscuro en líneas generales hasta que rompe en un estribillo que rozan casi el pop y que en las primeras escuchas te deja bastante impactado. No será un tema a gusto de todos, pero lo tiene todo para ser un pelotazo.

Y hablando de pelotazos llegamos a “Scary Little Green Men” donde si Ozzy ha tratado de dejar algún mensaje, lo siento, pero yo no he sido capaz de pillarlo, eso sí, es un temazo en todo el aspecto musical, con un estribillo de los que se quedan para siempre aunque tarda en llegar, lo que para mi gusto adorna aún más la canción.

“Holy for Tonight” retoma el estilo de composición sincero y personal que marca este álbum apoyado en un sonido muy “The Beatles” creando otra preciosa composición.

Como hemos reiterado a lo largo de esta reseña, Ordinary Man, está lleno de canciones basadas en experiencias reales, y esté «It’s a Raid», con el rapero Post Malone es otra de ellas. Tal y como explicó Ozzy, la canción se inspiró en una redada real que Osbourne provocó accidentalmente a sí mismo al pulsar un botón de emergencia por accidente durante una fiesta repleta de drogas en su etapa en Black Sabbath. En este tema Malone se adapta bastante bien y el resultado final es bastante resultón.

No diría lo mismo de la bola extra del disco donde el dos contra uno de Raperos (Post Malone y Travis Scott ) vs Ozzy es para los primeros. Pese a arrancar de forma ilusionante, enseguida entra toda la artillería sonora Malone/Scott y la canción se desvanece. De hecho este tema ya aparecía en el último álbum de Malone, con lo que realmente es un extra de este álbum, y no parte del mismo. 

En resumidas cuentas, creo que Ozzy ha lanzado uno de sus mejores trabajos en solitario. Al escucharlo un torrente de sentimientos me recorre. Muchas veces son de tristeza al percibir muchas de estas canciones como una despedida. Otras veces son de alegría pero ver que incluso en los peores momentos, algunos son capaces de sacar lo mejor de sí mismos. 

Me voy a quedar con esto último y confiaremos en que nuestro querido Madman logre escapar de nuevo de las trampas que le va preparando el destino a estas altura irónicamente.

Reseña de Oscar Ricoy

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