Crítica del libro «Esa Gran Familia Llamada Heavy Metal»

Es posible que seas un MetalPaco sin saberlo. Descúbrelo en el libro «Esa Gran Familia Llamada Heavy Metal» de Ivan Allué Montilla

Siempre hay tiempo para la buena lectura y además en Verano tenemos un poco más de tiempo para hacerlo. Por ello aproveche para disfrutar de este libro que ya tenía fichado desde su salida a principios de año: «Esa Gran Familia Llamada Heavy Metal» de Ivan Allué Montilla.

Montilla es periodista, escritor y entusiasta del Heavy Metal, colaborador de varios webzines representativos de alta índole y sin duda un entendido en la materia que le ayuda a vivir lo que cuenta en primera persona con mucho entusiasmo.

Estrechar el término familia nos lleva a la idea de que está constituida por los parientes, es decir, aquellas personas que por cuestiones de consanguinidad, afinidad, adopción u otras razones diversas, hayan sido acogidas como miembros de esa colectividad. Las familias suelen estar constituidas por unos pocos miembros que suelen compartir las mismas señas o paraderos, aunque el número de miembros puede ser muy grande cuando lo que nos une es la música Heavy Metal. 

Su autor Mr. Allué cuenta con otros cuatro libros en el mercado. Todos enfocados en el mundo del Metal, con un, «Mujeres, Rock & Heavy Metal», que tengo pendiente para deleitarse como me ha pasado con este. Sus otros títulos son: «Sangtraït: vint anys emprenyant els veïns» del año dos mil trece, «Rob Zombie: El Renegado del Diablo» de tres años después, el mencionado «Mujeres, Rock & Heavy Metal» de dos mil diez y siete y «Pura Vida: la Historia de Ktulu» de hace tres años.

Desde su presentación física, hablamos de un libro que no pone resistencia para su lectura, es bello y de mejo cómodo  Consta de 200 páginas aproximadamente, más puntos a su favor porque no se hace eterno, y además utiliza un lenguaje sencillo, coloquial y ameno. Te puedes hacer con una copia aquí o contactando con su autor. [email protected]

Su primera impresión fue hecha por Kindle direct publishing, con unos dibujos atractivos e ingeniosos hechos por Maria Laura Villalba, el dibujo de la portada interior a cargo de Ivan Llorente Rodríguez, el dibujo de la portada es de Joel Marcos y los textos, edición y fotografías interiores de Mr. Allué

Con un prólogo a cargo de la artista, Elisa C. Martin, cantante española que ha militado en bandas como DARK MOOR, DREAMAKER y FAIRYLAND, que identifica su contenido como profundo, didáctico, respetuoso y sobre todo identificativo con los que disfrutamos del Heavy Metal. Comienza más que bien el libro.

A continuación nos encontramos un Prefacio en donde deja claro el autor su identificación con lo que es vivir esta música, con las consecuencias que le trajeron a él en su vida y que casi son comunes a muchos que estamos en esta órbita del Heavy Metal. Incluyendo que todos somos un movimiento cultural, partiendo de lo colectivo a lo individual con toda la experiencia que acarrea el vivirlo y disfrutarlo en todas las configuraciones y procederes del movimiento.

La introducción, nos ubica en los orígenes de este arquetipo musical, auge, identificación, evolución y estado actual de este tipo de género musical que es una vía de interacción personal y el modus vivendi de algunos en  este planeta, desde artistas, productores y consumidores. Sin duda el Rock o el Heavy Metal son el hijo bastardo de la música en general. Según como se desee percibir y enjuiciar.

Luego se despliegan once capítulos interesantes, donde comenta que el Heavy Metal es cultura, Mr. Allué se considera un activista del mismo. El talento que emana de este arte congenia con otros como el de las películas o la literatura, proyectando un mensaje que se puede codificar de varias maneras, pero sin perder la esencia. Llega a tantearlo con el «frikismo» que cada vez se hace más común en la sociedad trasladándose y cohabitando con mucha serenidad y aprobación.

 Particularmente me llamó la atención los capítulos dedicados a «La fauna de los conciertos Heavy» y «¿Qué es exactamente un «Metalpaco»?», desconocía estas definiciones y adjetivos, aunque los he vivido en cada concierto al que he asistido y sin querer he convivido con ellos, su descripción es muy divertida. Y se además que en alguna oportunidad he sido también parte de ello, peculiarmente en mi actuar en algún concierto, mea culpa.

En el contenido del libro, modera loa situaciones de las redes sociales en este ámbito, en donde todos somos «comentaristas» perdiendo la perspectiva de la frialdad de este medio de mensajes sacando lo peor que podemos ser los seres humanos, haciendo comentarios erosionadores de reputación de artistas que son individuos normales como nosotros, solo que hacen un trabajo diferente que se merece todo el respeto y consideración. En palabras de Mr. Allué: «…está demostrado que las personas que se valoran favorablemente se inclinan a ver el mundo a través de un cristal más positivo que aquellos que se sienten insatisfechos con ellos mismos.».

Como lo hizo en su libro, que analizaremos como ya he dicho próximamente, , «Mujeres, Rock & Heavy Metal», deja claro que la disposición de la mujer en el mundo del Heavy Metal depende de la discriminación que deseemos ocupar, en medida de los estereotipos culturales de la sociedad y del individuo que lo escuche, sentenciar por fragilidades y delicadezas es un termino común para ambos géneros, concienciando que la imagen de los artistas no se debe ser invariable. Lo importante es la música al final de todo.

Enfila asimismo la imagen de que las bandas son una empresa de profesionales, aún con los conceptos que se manejan en la sociedad de que son holgazanes, ociosos o negligentes, nada que ver, cada banda es una «marca» que se vende y puede recibir ganancias y pérdidas, ser atractivos en su imagen o repulsivos a la vez, incluso al ser una banda tributo que supuestamente lo tiene todo hecho pero que se deben ganar el doble de aprobación y beneplácito. Todo esto vinculado desde las portadas de sus discos o posters de conciertos que son un elemento definitorio e identificativo, como por ejemplo para bandas como IRON MAIDEN, RAMMSTEIN o MEGADETH, la atracción comienza desde la vista y la complacencia llegará posteriormente.

En los apartados finales de «Esa Gran Familia Llamada Heavy Metal» nos explica e ilustra lo que engloba la industria discográfica y la labor de los promotores de eventos de esta magnitud. Se podría resumir en renovarse o morir, donde el consumidor es un ente principal y el aspecto online una herramienta que hay que usarla debidamente, con una perspectiva de ventajas y prejuicios que piden adaptación en estos tiempos venideros que no están tan lejos. Y en el caso de los organizadores, impulsores y realizadores nos percatamos que tienen que sobrevivir a factores imprevistos, como el de esta pandemia sanitaria, en donde vigilar los detalles pueden asegurar el éxito en el evento en partes que a veces no son iguales produciendo pérdidas de parte de los promotores. La sostenibilidad del respetable es clave que evoluciona y madura constantemente. Ellos sin duda lo hacen por amor al arte y la estridencia de estos ritmos únicos y singulares.

El capítulo final es con el que más me he identificado, «El Amateurismo en los medios de Comunicación», lo subsisto con esta oportunidad de escribir en ROCKandBLOG, con seriedad y compromiso por lo que se divulga en este medio informativo. Extraigo una estrofa del libro: «Decía Gerard Quintana, cantante de Sopa de Cabra, que no hace falta ensuciar las pasiones, sino cuidarlas con respeto, como tesoros que nos llenan de vida y oxígeno en este largo viaje». Esto es Verdad Verdadera.

Con un Epílogo fundamentado en que en el Rock hay un mensaje cultural y para nada es un rito marginal de antisociales, llegamos al final de un libro que es deleitable y agradable de leer. Reivindica el Heavy Metal en cada letra y signo de escritura, de una forma humilde y reflexiva sobre el mundo que se extiende y desenvuelve alrededor del Heavy Metal, un género fértil y exuberante, con toda la pluralidad y complejidad de sus producciones musicales y de artistas de calidad mundial en la práctica de su instrumento, incluyendo la voz. La Música Extrema es vitalicia, es perpetua.El lema que acompaña a esta producción es «El Libro que rompe con todos los tópicos» y no se equivocaron para nada. Porque recordemos que una familia es considerada como una comunidad natural y universal con base afectiva, que influye en la formación del individuo y tiene interés social. El Heavy Metal es una familia, como lo repite James Hetfield, voz y guitarra de METALLICA, entre cada canción de sus presentaciones en vivo. Sintámonos orgullosos, satisfechos y optimistas de pertenecer a ella. Manifestado queda en «Esa Gran Familia Llamada Heavy Metal» del Sr. Allué.

Crítica de Pepe Cortez

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here