Crashdiet ha vuelto con este álbum «Rust» , ¡por fin!, y como el Ave Fénix, resurge de sus cenizas. ¡El Sleaze Rock está de buena nueva!

Los suecos son una banda con mal fario, o maldita. Todos recordamos que cuando más prometían, cuando apuntaban a ser el referente del Sleazy Rock actual, con un magnífico disco, Rest In Sleaze, el cantante y líder de la banda, Dave Lepard, decidió acabar con su vida, y truncar los sueños de la banda al completo. Martin, Peter, Eric, decidieron continuar, por muy duro que eso fuera.

Tras otros tres discos, con dos cantantes diferentes, y estando a buen nivel, algo les faltaba, no sé si cohesión por parte de los miembros originales con los cantantes, inspiración, nostalgia…¿qué fallaba? Algo había, porque en 2015, en la gira japonesa de promoción de su disco The Savage Playground, Simon Cruz, así se llamaba el cantante, decidió dejarles tirados. La banda paró. Los años iban pasando, y cuando todo parecía Crashdiet iba a ser historia, en el año 2017, renacen, y presentan nuevo cantante, Gabriel Keyes, gran noticia y gran alegría a la vez.

Desde esa fecha hasta septiembre de 2019 han estado sacando singles, pildoritas, “We Are The Legion,” “Rust,” “Reptile,” “Idiots” and “In The Maze”, con las que iban alentando, y poniendo nerviosas, a las masas, esperando por ese larga duración, el LP de toda la vida. Y llegó, ¡por fin!.

Rust, con fecha septiembre de 2019, y bajo la etiqueta Frontiers, es un capítulo más en el libro de Crashdiet, nada nuevo tras el horizonte, son macarras, son popis, son heavies, son punkis, son…Sleaze Rock, tanto y “tan poco” a la vez.

¿Que no aportan nada nuevo? No, estamos en 2019 y este rollo está más que creado y machacado. ¿Qué no son virtuosos? Por supuesto, no hace falta. ¿Que sus canciones no son “complicadas”? Tampoco. ¿Las canciones de Motley Crüe acaso lo son?

Pero, y no se puede negar, son frescos, son divertidos, son pegadizos, y te tienen enganchado en todo lo que dura el disco, incluso en temas totalmente de relleno, y que no dicen nada, como Crazy. Escuchas los temas, y lo mismo te viene a la cabeza Skid Row, Motorhead, los Crüe, o cualquier banda referente del estilo.

Es más de lo mismo, sí, pero para mí tiene un punto más por el acierto de Gabriel Keyes. Es un gran cantante, con carisma, y lo que más me gusta de todo, es que da a las canciones esencia Rest In Sleaze, me recuerda mucho, en ocasiones, a Dave Lepard, sobre todo en cómo se explica, cómo ataca las estrofas.

Una duda, que solo ellos podrán resolver. ¿Por qué dos años hasta sacar el disco? Si todo el listado de temas, ya lo tenían, no deberían haberse tirado tanto tiempo hasta sacarlo a la luz, y deberían haberlo hecho, si no en el 2017, sí en el 2018. Lo bueno ya estaba, el resto de temas que quedaban por salir no son mejores que los que ya se conocían. Así hubiéramos ganado, todos, tiempo. Tiempo para verles en directo, tiempo para que ellos así lo hicieran, y tiempo, quien sabe, para estar trabajando ya en un nuevo disco.

Rust, de Crashdiet, ¡El Sleaze Rock está de buena nueva!¡Rock will never die!¡Hell Yeah!

Reseña de Ape Navarro

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