Crónica de Glenn Hughes en Bilbao (04/04/2019)

Crónica del concierto de Glenn Hughes en la Sala BBK live de Bilbao el pasado 4 de abril de 2019

Unos nueve meses después de ver en el BBK music legends parte de este espectáculo, (ya que estaba enclavado en un festival) y el repertorio no fue al completo, ahora volvimos de nuevo a la capital vasca para volver a ver, esta vez sí el espectáculo al completo, en lo que podría ser un pase para 300 privilegiados sentados, en la preciosa sala-teatro BBK LIVE, que habían colgado el cartel de «sold out» hacía varios días atrás.

Hablar de Glenn Hughes es hablar de una de las mejores y más sólidas voces de la historia del rock. Habré visto en mi vida unos diez espectáculos de este mítico artista y en todos, nunca me dejó indiferente, la verdad es que es un prodigio de cualidades vocales e interpretativas, y yo no sé si  eso de ser un alma devuelto a la vida después de los excesos del alcohol y las drogas en el pasado le dio el impulso, para ser lo que actualmente es. Le contemplan 67 años y es uno de los músicos que mejor en forma están si duda, de su generación .

Cuando comenzó esta gira de temas en exclusiva de  su época en Deep Purple, él pensó en hacer unos cuantos conciertos y ya está. Pero el éxito de estos temas obviamente cantados por él le han hecho replantearse otros proyectos y seguir con la gira que iba para unos meses y ya pasa de los dos años, y seguirá, porque el público quiere oír esos temas, que nos transportan más de 40 años atrás.

Ya metidos en materia, diremos que a la «voz del rock» le acompañaban el batería;  Ash Sheehan, en los teclados; Jesper Bo Hansen y en la guitarra Soren Andersen.

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Casi con la puntualidad británica y un poco pronto para nuestros horarios a las 8 y 3 minutos arrancaba el show, con el tema «Stormbringer» que rompió el hielo con mucha fuerza y elegancia. «Might just take your life» muy bien empastado el cual nos llevó a «Sail away» que sonó muy bien y donde Glenn ya empezaba a dar alardes de su gran registro vocal.

A continuación entramos en un soberbio «You fool no one” estirándose durante 20 minutos y donde hicieron una cameo del «High ball shooter» y un extenso solo de batería ingles Ash Sheehan, que demostró muy buena pegada con contundencia y destreza de malabarismos. No en vano es apodado por Glenn como el «loco».

La magistral «You keep on moving» le siguió, aquí como suele ser habitual en los conciertos de Glenn, habló sobre su hermano de corazón, el gran guitarrista que nos dejó muy joven Tommy Bolin el cual era una referencia en su vida ya no tanto por su gran amistad, si no también por el legado personal y musical que siempre marcó como persona a Glenn. «Gettin’ Tighter» también fue el homenaje a ese momento, con mucha fuerza y sentimiento.

Ahora el agradecimiento le llegó a Ritchie Blackmore, al cual Glenn agradeció enormemente su altísimo grado de composición musical y como dijo David Coverdale hace unos días, sin él y John Lord (añado yo) ninguno de ellos estaría cantando la mayoría de estos temas.

Eso nos llevó a la gran «Mistreated» cañón de tema donde Glenn se volvió a lucir, como en todo el concierto. No faltaría para cerrar «Smoke on the water» que fue el último tema del set y que pese a no pertenecer a su época en la banda, la tocan, porque es el sello emblemático (que no el mejor) por el cual muchos conocen a Deep Purple. La canción nos llevo al espíritu del soul que tanto le gusta a Glenn, entrelazando en el mismo un trozo de la canción «Georgia on my Mind» haciendo otro alarde de sus registros vocales.

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Unos pocos minutos después volvieron a la escena para deleitarnos con el único bis que fue el temazo «Burn» que dejó al respetable encantado con la actuación.

El concierto que ofreció Glenn Hughes en Bilbao, fue un concierto diferente a lo habitual, a destacar varias cosas, que trataré de enumerar: Sólo se tocaron 9 temas en una hora y cuarenta y cinco minutos, lo que nos dice que el concierto se programó en la esencia de los  formatos que se utilizaban en los años 70, pocos temas y canciones largas y muy elaboradas, cosa que igual a algunos espectadores no les pareciera bien y si que hubiesen tocado más temas, acortando los existentes. Personalmente tenía ganas de vivir una experiencia setentera de sentir como se hacían los conciertos de antaño. La banda muy sólida como es habitual tocando los temas con matices pero sin darse protagonismo, dejando este para el gran Glenn. Tocaron temas de los discos «Stormbringer”, “Burn” y “Come Taste a the Band», del “Mark III” y “Mark IV”, solo dejando fuera de época la canción “Smoke on the Water” del “Mark II”. Glenn Hughes, que decir de el, magistral a sus 67 años tiene todavía la garganta a punto, es un fenómeno extraño, que se encuentra en un buen estado de forma y es capaz de poner a todo el mundo en pie, aunque el concierto fue (todos sentados) y él nos puso varias veces en pie. Durante el concierto nos agradeció el gran amor que nos tiene y nuestra asistencia y también recalcó muchas veces que la música es «la vida» y lo importante que es la música en la vida, tanto para el, que le salvó de la hecatombe final, como para todos. En fin otro gran concierto de este grandísimo cantante llamado  Glenn Hughes.

 

Texto y fotos : Nando Blackmore.

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