Crónica del concierto de JAIME URRUTIA en El Escorial (20/01/21)

En estos días pocas cosas nos alegran más que el hecho de poder publicar una crónica, aquí tenéis la del concierto de Jaime Urrutia en El Escorial

Parece que al rock estatal con solera tampoco le ha podido el Covid19. Asistimos al concierto de Jaime Urrutia en el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo del Escorial por su gira “al natural”; un regalo para estos difíciles tiempos en uno de los municipios más emblemáticos de Madrid. 

A medida que se llena la sala, percibimos que [email protected] [email protected] asistentes son de la quinta del artista madrileño. Llenazo con las restricciones del momento y como previo suena un pasodoble de fondo: se augura una noche muy familiar. 

Puesta en escena puntual de los músicos: Jaime Urrutia a la voz con guitarra eléctrica, y los maestros Juan Carlos Sotos y Esteban Hirschfeld con guitarra acústica y órgano respectivamente. No, no se nos olvida la percusión… pero es que no la hay; y es que, si bien Juan Carlos controla ritmos grabados desde una consola, utilizara estos en solo cuatro canciones durante la noche.  

Tras arrancar con “Mi buena estrella” en memoria de David Bowie, y confesar Jaime Urrutia que es la primera vez que toca en el Escorial, la banda continúa con “¿dónde estás?” del primer disco en solitario de Jaime. Dicha canción saltó a la fama por su reedición en video con Andrés Calamaro, Loquillo y Bunbury, e incluso acompañamiento de violines.  Quizás tocar ahora “¿dónde estás?” en este formato acústico ha sido un puñetazo en la mesa, porque no se echan de menos aquellos acompañamientos: la tremenda voz de Jaime junto con los teclados de su mano derecha Esteban y la maestría de Juan Carlos a la acústica, inundan la sala.  

Continúan con “Mentiras” de ese mismo disco, para después advertir al personal que “la noche abarcará canciones de Jaime Urrutia y Gabinete Caligari, es decir Jaime y Jaime”; y no es presunción del músico, ya que desde que este formara Gabinete Caligari en 1981 y siguiera en solitario a partir de 2002 con el álbum “Patente de Corso”, nunca dejó de ser el emblema del rock torero de la movida madrileña. 

Así pues, vamos al lío. Vemos que Juan Carlos pincha percusión para el martilleo inicial de la famosa “al calor del amor en un bar”, al que seguirá “La sangre de tu tristeza” ambas del aclamado álbum “Camino Soria”. 

Continúa Jaime con “Amor de madre” la cual quiere dedicar a una niña del publico llamada Alicia, y nos sorprende el maestro Esteban Hirschfeld en la siguiente canción “Castillos en el aire”, al dejar el órgano y tocar la flauta melódica al tiempo que baila frente a su público. 

Suenan ahora los inmortales acordes del primer gran éxito comercial en 1984 de Gabinete Galigary, “4 rosas”, para saltar después a sus discos en solitario con “Completamente feliz” y “Más dura será la caída”. 

Con la siguiente canción “Suite nupcial” nos preguntamos si el R’N’R’ está hecho para los teatros, al ver público irremediablemente en pie bailando frente a su butaca. Una de cal y otra de arena; tras el momento romántico, tocan a continuación “La fuerza de la costumbre” con su lapidaria frase que el cantante se encarga de enfatizar: “vivo con la costumbre de no quererte nunca más…”. 

En la siguiente canción “Qué barbaridad”, se puede escuchar a Jaime con el mismo tono canalla que utilizaba allá cuando se lanzó en solitario, y desde BackStage detectan también el esfuerzo del vocalista, porque le sustituyen la lata de cerveza convencional por la de medio litro (en Rock And Blog también apostamos por este cambio de formato). 

Saltamos a una época más reciente con “Aquí sin más” perteneciente a su disco en solitario “lo que no está escrito” de 2010, y después escuchamos los acordes del “Camino Soria”, donde el órgano del inagotable Esteban nos teletransporta a la época de lanzamiento de este himno. 

Tras un breve descanso de 5 minutos, Jaime busca en el baúl de los recuerdos y rescata “Golpes”, el primer single que grabó Gabinete Galigary, y que ejecuta ahora con el único acompañamiento de su guitarra y de la pandereta de Juan Carlos Sotos. Continua después Jaime con la desesperanzadora “Nadie me va a añorar”, para susurrar después a su público que se quedaría toda la noche tocando… 

Pero no puede ser; le avisan al grupo desde bambalinas que el tiempo se acaba y Jaime anuncia la siguiente canción con brazos en símbolo de impotencia, clamando: ¡“La culpa del cha cha cha”!, que levanta a todo el público de nuevo para bailar, despidiéndose por último con un bis de “al calor del amor en un bar”. 

En conclusión, el R’N’R’ sí está hecho para cualquier espacio y es inmortal; así lo demostró hoy Jaime Urrutia recorriendo su andadura musical en un formato acústico que durante hora media iluminó a los presentes. 

Crónica de Beni

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