El influyente bajista que dejó una marca indeleble en la escena del math rock
El mundo del rock se encuentra de luto tras la reciente noticia del fallecimiento de Jason Wood, el carismático bajista de la banda de math rock ya disuelta, Engine Down. La noticia, que se compartió a través de las redes sociales de la banda el pasado 6 de noviembre de 2026, ha dejado a muchos con el corazón roto.

Según el emotivo comunicado de la banda, Jason no solo era un músico excepcional, sino también una persona que irradiaba humor y calidez. ‘Era el bromista más entretenido con un corazón de oro que jamás conocerás’, escribieron sus compañeros, describiendo su capacidad para unir al grupo con una energía inigualable. Jason Wood comenzó a tocar el bajo específicamente para formar parte de Engine Down, y junto a Cornbread, su compañero, formaron una sección rítmica única y poderosa.
El tributo destaca la capacidad de Jason para mantener el espíritu de la banda en alto, incluso en momentos de dificultad. Desde ser el encargado de comprar la primera furgoneta de la banda, hasta convertirse en su gerente de gira no oficial, su dedicación fue incuestionable. Fue un verdadero motor de socialización y el iniciador de fiestas donde quiera que estuviese, a menudo escribiendo guiones cómicos para entretener a sus compañeros de banda durante largos viajes en carretera.
Jonathan Fuller, miembro del grupo, también compartió unas palabras personales, recordando a Jason como ‘el mejor amigo más leal y divertido’. Su habilidad para forjar conexiones y su naturaleza social lo hicieron un amigo entrañable para muchos, incluyéndolo. Fuller comenta cómo la extroversión de Jason era un faro para quienes se encontraban a su alrededor, sacándolos de su zona de confort para unirlos.
Sin embargo, detrás de esa personalidad extrovertida, Jason luchaba contra problemas personales. A medida que envejecía, su batalla con la adicción al alcohol comenzó a hacer mella, llevándolo a enfrentarse a una soledad que iba en contra de su verdadero ser. Según Fuller, el apoyo de la comunidad y los esfuerzos de su esposa Lou no fueron suficientes para vencer el ciclo implacable de la adicción que finalmente lo llevó a su trágico final.
A pesar de sus dificultades, Jason dejó un legado que va más allá de su música. Tras su etapa en el grupo, se adentró en el mundo culinario, trabajando en lugares impresionantes de varias ciudades, donde continuó brillando como la persona talentosa y sociable que siempre fue. Su huella queda también en la vida de quienes lo conocieron y en el corazón de sus admiradores, a quienes les queda el consuelo de haber compartido momentos con alguien tan especial.
Para aquellos que se quedaron atrás, incluida su familia, se planea una celebración de su vida, un homenaje a un alma que tocó la vida de muchos y cuya presencia dejó una marca imborrable en todos los que tuvieron la suerte de conocerlo.
