W.A.S.P. y la escena que definió ‘The Metal Years’, según su director y Chris Holmes
En el mundo del rock, hay momentos que quedan grabados en la memoria colectiva. Uno de ellos es sin duda la escena protagonizada por Chris Holmes, entonces guitarrista de W.A.S.P., en el documental de 1988 ‘The Decline Of Western Civilization Part II: The Metal Years’. Dirigido por Penelope Spheeris, el film es recordado por los contrastes que ofrecía entre el glamour y la decadencia del heavy metal de los años 80. Pero, ¿qué llevó a esa icónica secuencia en la que Holmes aparece flotando en una piscina, completamente vestido y evidentemente borracho?

Penelope Spheeris recordó en una entrevista reciente que en ese momento pensó que el material sería un desperdicio. Según ella, nada de lo que grabaron parecía útil: «Pensé que no habíamos conseguido nada. Chris solo estaba haciendo el tonto, y su madre lo miraba desde el borde de la piscina sin decir nada.» Sin embargo, la falta de presupuesto para repetir la grabación obligó a Spheeris a trabajar con lo que tenía. El resultado, aunque inesperado para ella, se convirtió en la escena más memorable del documental.
En uno de los momentos más drásticos del rodaje, tras vaciar varias botellas de vodka frente a la cámara, Holmes se calificó a sí mismo como «un alcohólico consumado» y «un pedazo de basura» a pesar del éxito de su banda. Este tipo de declaraciones, acompañadas de su comportamiento errático, dieron a la escena un halo de autenticidad que el público nunca olvidó. Chris Holmes, por su parte, compartió en entrevistas posteriores su descontento con la producción, afirmando que el enfoque del documental no reflejaba adecuadamente la escena del rock de Los Ángeles.
El director Spheeris intentó inicialmente contar con el líder de W.A.S.P., Blackie Lawless, en el proyecto. Sin embargo, según comentó, Lawless se mostró demasiado ‘cool’ para participar. Este rechazo llevó a centrarse en Holmes, aprovechando una conexión personal: el entonces novio de Spheeris era amigo del guitarrista. En retrospectiva, la ausencia de Lawless se ha convertido en un punto de conversación interesante, ya que su participación podría haber cambiado el tono del documental.
A lo largo de los años, Holmes ha defendido la autenticidad de su actuación. En una entrevista de 2021, reafirmó que el vodka era real, contrariando las afirmaciones de Spheeris de que parte de lo derramado era agua de piscina. «Si ves el metraje, notarás cómo me queman los ojos. ¿Por qué iba a verterme agua de piscina en la garganta? Eso te hace vomitar». A Holmes no le gusta que se idealice su estilo de vida de aquel entonces, comentando que muchos jóvenes admiraban su actitud autodestructiva, cuando para él fue un periodo personal complicado.
A pesar de la controversia, la escena también sirvió para que W.A.S.P. ganara cierta notoriedad. Holmes reflexionó sobre el impacto del documental en las ventas de la banda, aunque expresó su frustración por no haber recibido una compensación adecuada por su aparición. Holmes relató que Spheeris le prometió un pago de 300 dólares, que según él nunca llegó a recibir personalmente.
En el siguiente vídeo, podemos revivir esos momentos inolvidables del documental:
‘The Decline Of Western Civilization Part II: The Metal Years’ sigue siendo un testimonio fascinante de una época en la que el heavy metal estaba en su apogeo, capturando tanto el lado más festivo como el más oscuro del género. En palabras de Michael Starr, vocalista de Steel Panther, la escena de Holmes «moldeó mi carrera entera». El documental no solo ofreció un vistazo tras las cortinas de la vida de las estrellas del rock, sino que también proporcionó una reflexión sobre los peligros del exceso y las realidades a menudo difíciles del éxito en la industria musical.
En última instancia, la participación de Chris Holmes en ‘The Metal Years’ se ha convertido en una de las más icónicas del documental, a pesar de lo accidentado de su concepción. Refleja el espíritu complejo del rock de los 80: una mezcla de sueños desenfrenados, excesos personales, y en muchos casos, consecuencias inesperadas.
