Review TEARS FOR FEARS «The Tipping Point» (2022)

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“The Tipping Point” marca el meritorio regreso de unos clásicos de la historia de la música como son Tears For Fears

Todos tenemos inicios musicales que perduran en el tiempo, esta banda es casi mi punto de inicio en el mundo de la música y sin ser precisamente Heavy Metal, abrieron mi conocimiento a lo que es la música estructurada de sonidos no habituales a los que escuchamos. Esto me atrapó en el siglo pasado y por eso celebro con esta reseña su vuelta al ruedo de la farándula.

TEARS FOR FEARS me capturó y continúo apresados a ellos.

Identificar la música de los ingleses puede ser como un estado de ánimo de «melancolía eufórica» podría ser una definición para sus actos Rock Pop de la época de finales del siglo pasado, cuando TEARS FOR FEARS disfrutaba de un apogeo de éxitos a nivel mundial. Pero has pasado diecisiete años, para tener una nueva producción, nos han dado «The Tipping Point», en la que su melancolía no es particularmente eufórica, ahora más bien, sino una desafiante confrontación del dolor por parte de sus creadores en una nueva apuesta por mantenerse o no ser olvidados. En versos de la canción que le da el título al álbum cantan: «La vida es cruel, la vida es dura. La vida es una locura, luego todo se convierte en polvo». Nos dan sentimiento, verdades, entusiasmo… Bienvenidos, nuevamente, a la órbita musical, dicen presente y se quieren quedar, aunque si se ausentan otros años creo que valdría la pena esperar como en esta ocasión.

TEARS FOR FEARS un poco de Historia

El alma y cuerpo de la banda son Roland Orzabal y Curt Smith, encargados de los instrumentos de cuerda y acompañados de otros músicos que son muy profesionales. Nos entregan un séptimo disco, donde conjuntaron las pérdidas familiares, con temas sociales que cuestionan siempre su creatividad en una orquestación que es brillante, uniforme, delicada y hasta impredecible, combinadas arreglos electrónicos que rozan el sonido industrial que ornamentan estas estructuras de forma magistral, pero siempre en su tónica de no ser rotundas pero si categóricas.

Pero conozcamos un poco de su historia musical, cuando saltaron a la fama a principios de la década de los ochenta gracias a los exitosos sencillos «Mad World» y «Change», donde TEARS FOR FEARS se parecían muchos otros bandas post-punk precoces que no daban un paso al frente con saña, más pendientes en la vista puesta en el gran momento que estaba disfrutando la música del Viejo Continente. Pero había una complejidad e inteligencia no muy por debajo de la de otras bandas como GENESIS o KING CRIMSON, contemporáneos del Rock Progresivo, en su debut del año 1983 con el disco «The Hurting», que fue ante todo una especie de álbum conceptual. Sin embargo, su siguiente disco «Songs From The Big Chair» dos años después, fue el audaz alcance de éxito a nivel internacional. Luego llegaría el fecundo e inaudito larga duración «The Seeds Of Love» del año de mil novecientos ochenta y nueve, llegando a vender treinta millones de copias de estos tres álbumes. 

En aquel momento se comenzó a notar la fragmentación del dúo de Mr. Orzabal y Mr. Smith, un estado de realidades, disposiciones y emplazamientos, que no se sanó hasta la reunión en el año de dos mil cinco para el a sabiendas titulado «Everybody Loves A Happy Ending» que fue un leve dejarse ver, sonar y quedar cada miembro de la banda a sus proyectos particulares, porque fue recibido con anhelo pero nada más, quedó postergado. Luego llegó un compilado, «Rule The World: The Greatest Hits», hace unos cinco años atrás que contenía un par de canciones nuevas una la incluida en este «Stay» y la otra «I Love You But I´m Lost», que en ese entonces se dijo que estarían en un nuevo álbum. El dueto seguían dando señales pero no cuajaban en algo concreto, hasta se escuchó un demo del corte «Please Be Happy» en la plataforma SoundCloud hace tres años supuestamente aportado por Mr. Orzabal que se retiraron al aparecer este nueva producción 

Han tocado en vivo de manera intermitente desde entonces, pero fue necesaria una tragedia personal, es decir, la muerte relacionada con el alcohol de la esposa de Mr. Orzabal durante treinta y cinco años, Caroline, y su propia enfermedad personal posterior, para que regresaran al estudio para grabar este nuevo álbum.

Analizamos «The Tipping Point»  de TEARS FOR FEARS

Cuando comenzaron a surgir indicios de que la pareja volvería a lanzar material nuevo, muchos desconfiaron de esos pronunciamientos basados ​​​​en decepciones pasadas. Pero «The Tipping Point» es una exhortación y cavilación sobre el dolor, es un disco increíblemente alegre e inteligente que muestra todas las fortalezas históricas del dúo: melodía, letras inmoladoras y gravedad en su composición. Este disco los vuelve a juntar como en su adolescencia para evocar esas composiciones magistrales que los hizo tan grandes en la música. Editado bajo el sello discográfico estadounidense independiente Concord Records.

 Los dos artífices del grupo redescubrieron una relación de trabajo que volvió a lo básico. Comenzaron de nuevo simplemente en una habitación con guitarras acústicas en la mano. Una vez más, la pareja alcanzó un período intensamente creativo. El punto de inflexión daría como resultado un álbum lleno de perspicacia tanto personal como política. Una parte comenta sobre nuestra lamentable condición como sociedad y la segunda parte analiza los viajes personales del dúo en sus respectivas existencias, con dolores y alegrías.

Contamos con diez canciones, más tres de la edición especial, que reflejan las armonías familiares de los clásicos de TEARS FOR FEARS mientras muestra a hombres maduros informados sobre los caminos de la vida. La selección es una discusión sincera sobre los acontecimientos de las pérdidas, la comodidades banales y su respuesta cuando te cuestionas estos hechos, cada canción refleja todo lo que TEARS FOR FEARS hace mejor: música con estilo y distinguida 

El disco comienza con, «No Small Thing», sencillos acordes de una guitarra acústica junto a la reconocible voz de Mr. Orzabal, mientras se van uniendo sonidos sutiles en una balada demandante y de protesta, las imágenes del video lo atestiguan, se unen el resto de instrumentos junto con la voz de Mr. Smith para estructurar en casi un himno de presentación, para decirnos que TEARS FOR FEARS están de regreso, como una cosa grande, aguardada y que permanecerá. El último acorde intensificada con esos coros de fondo lo refrendan; 

«The Tipping Point», el primer sencillo del disco que se acompaña de un video que es todo lo que la banda nos da, música estilizada en un Pop Rock atrayente, desde ese comienzo de sonidos electrónicos y acordes de guitarra espaciados, con una melodía cautivadora porque sin necesidad de ser potente, engancha con su coro y tono desafiante, un nuevo himno para la banda, la inspiración en la pérdida de su compañera de vida de Mr. Orzabal valió para la inspiración, con la dádiva de envolver con elegancia y escrupulosidad la enormidad de la situación de la enfermedad de su esposa; sin embargo, cuando canta sobre «El fantasma llamando a mi puerta. Sabes que no puedo amarte más» , también podría ser un reflejo de la asociación a veces turbulenta entre él y Mr. Smith, logra esa hazaña casi imposible de producir sonidos atractivos mientras ofrecen un tema impactante, porque a veces no asimilamos realmente lo que está a punto de suceder; 

«Long, Long, Long Time», que Mr. Smith también posee un tono de voz particular queda patentado con esos tonos agudos que alcanza en este corte, en un tempo moderado, plácido y casi en forma de relato la tonalidad es imperturbable en su estilo, sin afanes de querer ser avariciosa pero completa en su recado que la edad y el paso del tiempo son iguales para todos; 

«Break the Man», otro himno para la banda, que con ese comienzo de sonido grabado sutil , junto a una voz que pasa de ser mecanizada a humana, desata una melodía que es inevitable no llevarla con el ritmo de alguna parte de nuestro cuerpo, tiene ritmo de coreografía, el video casi lo demuestra en sus imágenes recurrentes, tiene estilos de Rock Progresivo junto al Pop que les provoca esa popularidad, pero en el momento que se encuentran los sonidos es inevitable no traer a nuestras sentidos esas percepciones de modernidad, en sus letras se discuten las relaciones personales, no dejarse engañar por imágenes seductoras y darse cuenta de que el tiempo no es infinito. Esta es mi favorita de todo el disco, da ánimo y deleite;  

«My Demons», el corte con más marcha del disco, nuevamente el sonido desarrollado y evolucionado se hacen presentes, pero sin perder esos riff de guitarra que la favorecen, mientras las voces le dan un movimiento en alza, el sesgo que propinan es un juego del tecleado que invoca a embeberse en lo que la banda nos da: diversión en el esparcimiento de sus canciones, la letra examina si nuestro mundo moderno es mejor que el pasado cuando todavía existen los mismos problemas. Sin embargo, no todo es un examen externo, ya que los demonios internos se examinan junto con los problemas de ensimismamiento. En lugar de que Mr. Orzabal y Mr. Smith parecen tener todas las respuestas como cuando eran más jóvenes, ahora se preguntan si hay alguna respuesta; 

«Rivers of Mercy», la canción con más minutaje de todo el álbum, más de seis minutos, es una estructura de piano conjuntada en voces llenas de dramatismo, ternura e indulgencia, sensibilidad y ternura limpia , apasionamiento total, con un aire a las baladas de finales del siglo pasado;  

“Please Be Happy», la sonoridad y resonancia son de lo mejor que hace la banda inglesa, el dueto para ser específicos, los cargan de delicadeza y conmoción, este corte bien podrá ser la continuación del anterior, están cortados igual, este con más sonidos de cuerdas en el acompañamiento, pero son una balada épica, cargada de emotividad y sensibilidad; 

«Master Plan», en un intento de subir los decibelios, se quedan en una remontada leve, porque continuamos en tono reposado y delicado, aunque los coros son más gratos,  flamantemente utilizan las monturas de sonidos grabados con la singularidad de las cuerdas o percusiones que suelen dar un tempo caprichoso; 

«End of Night», los acordes se tornan jubilosos y optimista en sus letras, junto a unas palmas que compaginan perfectamente, en ese juego de voces Mr. OrzabalMr. Smith, casi se hace propia para los próximos directos de la banda, posee una magia que enchufaría sin duda, es más apostaría por que sonara por la radio, te da un plus de frenesí; «Stay», cuerdas de guitarras desabrigadas solo con la voz de Mr. Smith, conmiseración a tope, la comparsa de fondo es generosa al permitir el ingreso del resto de tonadas que aluden a la calidad que tiene de hacer música de esta banda añorada por muchos, el cierre es adecuado muy natural y franco.

Hasta llega la versión estándar, pero la versión Deluxe, incluye tres temas que son: 

«Secret Location», conglomerado de acordes que terminan en una tonada típica de TEARS FOR FEARS, que se mueve entre lo parsimoniosos y alborotador, pero sin ser fatigoso como el andar de un plantígrado que es imponente pero no necesita demostrarlo, buen complemento de esta edición;

«Let It All Evolve», arpegios constantes con una percusión que pasa de sencilla a un poco compleja pero sin encasquillarse, esta es la marca de la banda, armonizar todas las notas de sus instrumentos de forma que emboscan el ritmo complaciente y desabrido a su placer; 

«Shame (Cry Heaven)», la enésima balada pero no tan inocente como las otras, son casi un reclamo inteligente pero leve, esta como las que están en todo el disco, es tenue pero de repente coge fuerza, conecta y conmociona, imposible que no se te estremezcan los nervios, te das cuenta de que eres un ser viviente y casi un superviviente después de todo lo que has vivido, en este momento de tu existencia.  

«The Tipping Point» es una introspección sobre lo que se siente pasando de un estado pletórico a la extinción de alguien. Es una apelación que infunde y acrecienta el aspecto humano de la convivencia y el compartir. Pero más allá de todo esto, «The Tipping Point» nos ofrece un grupo de melodías llenas de nostalgia exultante.

Las canciones de los años ochenta no necesitan perderse sin más, los temas que TEARS FOR FEARS han dado de forma intermitente durante estos últimos cuarenta años son los mismos de siempre, aupados y sonados siempre por muchas generaciones, pero ahora tiene la importancia de la edad y la experiencia detrás de ellos, el dúo sigue teniendo algo importante que decir a su manera única. TEARS FOR FEARS siempre son y serán elegantes y maduros con el pasar de los años en el Universo de la Música.

Crítica de Pepe Cortez

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