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Transvision Vamp revive la nostalgia en Madrid

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Transvision Vamp en Madrid: Wendy James tira de nostalgia y actitud en su regreso

Transvision Vamp regresaron a Madrid este sábado 26 de septiembre con Wendy James al frente y un repertorio construido alrededor de los grandes clásicos de la banda. Un concierto corto, imperfecto y con una vocalista castigada por la actuación de la noche anterior, pero también un viaje de nostalgia que acabó funcionando gracias a unas canciones que siguen despertando pasiones casi cuatro décadas después.

Hay conciertos a los que uno acude buscando descubrir algo nuevo y otros en los que, reconozcámoslo, lo que queremos es viajar durante un rato al pasado. El regreso de Transvision Vamp pertenecía claramente al segundo grupo.

La banda británica llegaba a Madrid dentro de su gira de regreso y después de haber actuado apenas 24 horas antes en Razzmatazz 2 de Barcelona. La gira española continuará el 2 de octubre en Bilbao y el día 3 en Valencia.

Y allí estábamos nosotros, con ganas de comprobar qué queda en 2026 de aquella banda que a finales de los ochenta convirtió canciones como “I Want Your Love”, “Baby I Don’t Care” o “The Only One” en parte de la banda sonora de toda una generación.

Primera visita a LAB/Wagon

Para mí también había otro pequeño aliciente: era la primera vez que visitaba el recinto desde sus tiempos como Macumba.

La actual LAB theClub ocupa precisamente aquel mítico espacio situado en la parte superior de la Estación de Chamartín. La zona dedicada específicamente a conciertos, Wagon, abrió en 2025 con un aforo anunciado de 1.420 personas.

La primera impresión fue bastante buena. Accedimos cómodamente y pudimos situarnos sin agobios para disfrutar del concierto. La sala está bien y el sonido, en términos generales, puede considerarse decente, aunque toda esa zona superior de Chamartín continúa teniendo un aspecto un tanto desangelado.

Y luego están las consumiciones. Ahí la sensación fue bastante menos positiva: precios abusivos, especialmente para un recinto de estas características.

Pero habíamos venido a escuchar música.

Un arranque accidentado

No hubo teloneros. A la hora de la verdad aquello era Transvision Vamp, su público y alrededor de hora y media por delante.

Y el comienzo no fue precisamente perfecto.

“Trash City” abrió el concierto entre algunos problemas técnicos, acoples y amplificadores soltando alguna que otra pedorreta. Durante esos primeros minutos dio la impresión de que aquello podía complicarse bastante más de lo deseable, aunque afortunadamente los problemas se fueron solucionando relativamente rápido.

Tras ella llegó “Tell That Girl to Shut Up”, la versión de Holly and the Italians que Transvision Vamp hicieron suya hace décadas, antes de soltar una de las primeras bombas de la noche.

“I Want Your Love”.

Y aquí empezaron a cambiar las cosas.

Porque se pueden discutir muchas cosas sobre el estado actual de Transvision Vamp, pero cuando aparecen determinadas canciones resulta complicado que la nostalgia no haga su trabajo.

Wendy James y una voz castigada

Hay que hablar de Wendy James, evidentemente.

Su voz nunca ha sido precisamente una demostración de virtuosismo técnico. Tampoco creo que esa haya sido jamás la razón por la que alguien se enamorase de Transvision Vamp. Wendy siempre ha funcionado por una mezcla de personalidad, actitud, descaro y una voz absolutamente reconocible.

Anoche, además, estaba especialmente castigada.

La propia cantante explicó al público que el concierto de Barcelona del día anterior le había dejado tocada vocalmente. Y se notaba. Había momentos en los que las limitaciones resultaban bastante evidentes y otros en los que tenía que administrar recursos para sacar adelante las canciones.

Pero aquí aparece una de las paradojas más curiosas del concierto.

Sigue sonando a Wendy James.

Han pasado cerca de cuatro décadas desde los grandes años de Transvision Vamp y, si cierras los ojos durante determinados momentos del concierto, esa voz conserva sorprendentemente el color y la personalidad que escuchábamos en aquellos discos.

No necesariamente canta mejor. Ni falta que hace para explicar lo ocurrido.

Suena a ella.

Y en un concierto construido en buena medida alrededor de la memoria colectiva del público, eso tiene bastante valor.

Una banda demasiado estática

Más dudas me dejó la banda.

La formación de esta gira incluye, junto a Wendy James, al miembro original Dave Parsons al bajo, acompañado por Alex Ward y Pip Stakem a las guitarras, Matt Millership a los teclados y James Sclavunos a la batería.

Musicalmente cumplieron, especialmente una vez solucionados los problemas iniciales, pero visualmente el conjunto me pareció demasiado soso y estático para una música que pide bastante más movimiento.

Faltó sensación de banda.

Faltó un poco de electricidad sobre las tablas.

Y fue Wendy quien tuvo que asumir prácticamente todo el peso escénico del espectáculo.

Ella, al menos, se mostró cercana y agradecida durante toda la noche, hablando con el público e intentando devolver el cariño que estaba recibiendo desde abajo.

Porque si algo quedó claro es que el público tenía muchas ganas de Transvision Vamp.

Las canciones ganan la batalla

El concierto fue avanzando alternando clásicos de la banda con material de la carrera en solitario de Wendy James.

Tras “I Want Your Love” apareció “Speedball”, perteneciente a su trayectoria en solitario, antes de recuperar “Sister Moon” y “Pressure Times”.

El repertorio permitía además comprobar hasta qué punto el regreso actual de Transvision Vamp está planteado como una celebración de toda aquella etapa. La banda publicó únicamente tres álbumes durante su primera vida: “Pop Art” en 1988, “Velveteen” en 1989 y “Little Magnets Versus the Bubble of Babble” en 1991. Treinta y cinco años después de aquel último trabajo, estas canciones vuelven a ser la columna vertebral de sus conciertos.

Y cuando aparecían los temas importantes, la respuesta del público cambiaba inmediatamente.

“The Only One” volvió a elevar la temperatura antes de que “If Looks Could Kill”, “Born to Be Sold” y “Down on You” fueran acercándonos hacia la parte más efectiva del concierto.

Porque el verdadero motor de la noche no estaba tanto sobre el escenario como debajo de él.

Había mucha gente disfrutando de volver a escuchar esas canciones.

Muchísima.

La recta final que todos esperábamos

“(I Just Wanna) B With U” dio paso a “Revolution Baby”, otro de esos títulos capaces de activar inmediatamente la memoria de quienes conocieron a Transvision Vamp durante sus mejores años.

Después llegaron “Pay The Ghosts” y “Landslide of Love”.

Y entonces apareció “Baby I Don’t Care”.

¿Qué queréis que os diga?

Puedes haber detectado problemas de sonido. Puedes pensar que la banda está demasiado parada. Puedes saber que Wendy está vocalmente tocada. Puedes analizar cada detalle del concierto hasta aburrirte.

Pero empieza “Baby I Don’t Care” y durante unos minutos todo eso importa bastante poco.

El público lo entendió exactamente así.

Fue uno de esos momentos en los que escenario y sala terminan encontrándose gracias a una canción que ha sobrevivido muchísimo mejor que muchas de las cosas que la rodeaban cuando nació.

Todavía quedarían “Bad Valentine” y finalmente “Velveteen” para cerrar la noche.

Un regreso imperfecto, pero disfrutable

Y se acabó.

Sin grandes artificios, sin una producción espectacular y después de escasa hora y media de concierto.

¿Fue un concierto perfecto? Ni de lejos.

Los problemas técnicos del comienzo no ayudaron. Wendy James llegó vocalmente castigada después del concierto de Barcelona y la banda me pareció excesivamente estática durante buena parte de la actuación.

Pero reducir la noche únicamente a esas carencias tampoco explicaría lo que ocurrió en LAB.

Porque alrededor había un montón de gente sonriendo, cantando y disfrutando.

Y probablemente ahí esté la clave.

Transvision Vamp no necesitan demostrar en 2026 que son la banda que eran en 1989. Es imposible que lo sean.

Lo que sí pueden hacer es conseguir que durante noventa minutos unas cuantas canciones vuelvan a transportarnos hasta allí.

Anoche en Madrid lo consiguieron varias veces.

Y cuando sonaron “I Want Your Love”, “Revolution Baby”, “The Only One” o, especialmente, “Baby I Don’t Care”, daba bastante igual el calendario.

Durante unos minutos volvimos a tener treinta y cinco años menos.

Y tampoco está nada mal.

Setlist de Transvision Vamp en Madrid

  1. “Trash City”
  2. “Tell That Girl to Shut Up” (Holly and the Italians)
  3. “I Want Your Love”
  4. “Speedball”
  5. “Sister Moon”
  6. “Pressure Times”
  7. “You’re a Dirtbomb, Lester”
  8. “The Only One”
  9. “If Looks Could Kill”
  10. “Born to Be Sold”
  11. “Down on You”
  12. “(I Just Wanna) B With U”
  13. “Revolution Baby”
  14. “Pay The Ghosts”
  15. “Landslide of Love”
  16. “Baby I Don’t Care”
  17. “Bad Valentine”
  18. “Velveteen”

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