Una pieza histórica del rock vendida por más de medio millón de dólares
Si hay un objeto que puede contarnos una historia épica en el mundo del rock, ese sería sin duda la guitarra Gibson Les Paul 1975 de Ace Frehley. Esta joya del rock, cargada de historia y significado, acaba de ser subastada por la impresionante cifra de 512,000 dólares. Fue parte de la serie ‘Music Icons’ de Julien’s, un evento celebrado los días 29 y 30 de mayo en el Hard Rock Cafe de Times Square, Nueva York.

Esta guitarra no es un instrumento cualquiera. A lo largo de su carrera, Ace Frehley, el legendario guitarrista de KISS, la utilizó tanto en el estudio como en los conciertos, convirtiéndola en su compañera más fiel. Con su característico sonido, Frehley logró que su nombre apareciera en prácticamente todas las listas de los mejores guitarristas que han empuñado una Les Paul.
Además de esta guitarra, la subasta ofreció otros artículos de Frehley que superaron con creces sus estimaciones iniciales. Desde una Gibson Signature Les Paul Custom tocada en el Super Bowl XXXIII, hasta el icónico traje del tour ‘Destroyer’, cada pieza aportaba su granito de historia del rock, y todas encontraron nuevo dueño aquel fin de semana.
El interés por estos objetos no es de extrañar. Frehley, quien falleció el pasado octubre a los 74 años, dejó una huella imborrable en el mundo del rock. Las circunstancias de su muerte fueron trágicas: un accidente doméstico seguido por complicaciones derivadas de un derrame cerebral. Sin embargo, su legado sigue vivo, preservado en estos relicarios del rock que ahora pertenecen a coleccionistas ávidos de una conexión con la historia.
Frehley, junto a Paul Stanley, Gene Simmons y Peter Criss, fundó KISS en 1973. Aunque dejó la banda en 1982, regresó en 1996 para participar en el álbum ‘Psycho Circus’ de 1998, y se mantuvo hasta 2002. Su relación con la banda fue una montaña rusa de idas y venidas, tensada por el abuso de sustancias y las disputas internas. Frehley, en entrevistas, acusó a Simmons y Stanley de minimizar sus contribuciones, exacerbando así sus problemas personales.
En una entrevista de 2024, Frehley contó que logró la sobriedad en 2006, tras múltiples accidentes de coche y, sobre todo, gracias a su hija Monique, quien le dio el empujón necesario para cambiar su vida. ‘Mi hija me llamó y dijo: ‘Papá, no estoy escuchando cosas buenas sobre ti.’ Ese mismo día, miré al espejo y dije: ‘Mierda, tiene razón.’ Esa noche, contacté a mi patrocinador y me llevó a una reunión de AA’, relató Frehley.
El evento en el Hard Rock Cafe no solo fue una oportunidad para poseer un pedazo de historia, sino también para recordar y celebrar la vida y obra de Frehley. Los coleccionistas no solo obtuvieron objetos materiales, sino también una parte del legado de un hombre que, a pesar de sus desafíos personales, dejó una marca indeleble en el rock.
El fallecimiento de Frehley fue un golpe para sus fans y para la industria musical. Con su partida, no solo se perdió una mente creativa y un guitarrista influyente, sino también un símbolo de la resiliencia en el rock. Su historia de sobriedad llevó esperanza a muchos, demostrando que incluso las estrellas del rock pueden superar sus demonios.
La venta de su Gibson Les Paul en esta subasta significativa es una prueba más de su influencia perdurable. Los objetos vendidos no son simplemente reliquias; son testimonios vivientes de una era dorada del rock, una época en la que Frehley brilló con luz propia sobre el escenario y en los corazones de sus seguidores.
