El vocalista desea retomar la amistad con Yngwie Malmsteen tras décadas de distancia.
En una reciente entrevista con Remzi «Jam Man» Yates para Rocking With Jam Man, el vocalista de hard rock Jeff Scott Soto expresó su deseo de reconstruir su relación personal con el legendario guitarrista sueco Yngwie Malmsteen. Después de más de 40 años desde que colaboraron por primera vez, Soto se mostró esperanzado, especialmente tras el reciente reencuentro de Ritchie Blackmore con Deep Purple.

«[Fue] un momento emocionante que nadie esperaba», comentó Soto refiriéndose a la reunión de Blackmore. «Demuestra que siempre hay esperanza y que cualquier cosa rota puede arreglarse». Soto parece decidido a extender siempre una rama de olivo a Malmsteen, recordando que no hay razón para que haya animosidad entre ellos.
Este vínculo roto es, según Soto, algo que quiere sanar antes de dejar este mundo. «No quiero enemigos cuando me vaya», dijo, y añadió que el verdadero valor está en restaurar su amistad, más allá de cualquier colaboración musical.
Soto enfatizó que su deseo de reconciliación no tiene fines comerciales. «Eso es obra de Internet, siempre inventando cosas que no existen», explicó, dejando claro que solo busca ser amigo nuevamente de Malmsteen. Para él, eso es más importante que cualquier rumor de una posible gira de reunión.
En cuanto a los desafíos más recientes, Soto admitió que las cosas dichas en la madurez pueden ser más difíciles de superar que las del pasado. «Esos comentarios recientes mantienen viva la animosidad», explicó. Sin embargo, dejó la puerta abierta para una posible colaboración escénica, sin ataduras de contratos, simplemente para sellar la paz.
El vocalista destacó cómo las redes sociales complican la reconciliación, ya que cada comentario negativo se magnifica. «Es cuestión de conocerse y no dejar que lo que otros digan te afecte», aconsejó. Para Soto, la relación debe ser lo suficientemente fuerte para resistir cualquier malentendido público.
Respecto a sus contribuciones en los primeros álbumes de Malmsteen, Rising Force (1984) y Marching Out (1985), Soto reiteró que su aportación fue significativa, a pesar de las afirmaciones de Malmsteen de lo contrario. «Coescribimos esos temas juntos», afirmó Soto, desmintiendo cualquier información que sugiera lo opuesto.
Recordando un incidente en 2022, Soto narró cómo su presencia en un concierto de Malmsteen en Agoura Hills casi provocó la cancelación del show. A pesar de estar allí para ver a una banda amiga, se le pidió que abandonara el lugar para que el concierto de Malmsteen pudiera continuar. Soto comentó: «No estaba allí para el show de Yngwie, pero fue hilarante que mi mera presencia fuera considerada una amenaza».
La historia de Jeff Scott Soto es una mezcla de música y humanidad, de viejas tensiones y deseos de reconciliación. Solo el tiempo dirá si estos dos gigantes del rock podrán dejar atrás el pasado y mirar hacia un futuro compartido sin animosidades.
