El supergrupo con miembros de Dangerous Toys y Dirty Looks lanza su primer álbum
Cuando se habla de supergrupos, HOT SHÖT es un nombre que empieza a resonar fuerte en la escena del rock. Formada por integrantes de bandas icónicas como Dangerous Toys y Dirty Looks, esta nueva agrupación ha completado su álbum debut, listo para conquistar a los amantes del hard rock y el sleaze. El disco homónimo será lanzado a través de Kenyon Records, y ya está creando expectativa.

La formación de HOT SHÖT reúne a figuras reconocidas del rock: Jason McMaster, conocido por su trabajo con Dangerous Toys y Watchtower, encabeza la banda con su potente voz. A su lado, Paul Lidel, también de Dirty Looks y Dangerous Toys, se encarga de las guitarras, compartiendo escenario con Dave Beeson. En la sección rítmica, Jack Pyers en el bajo y Dave McClain, ex-Machine Head, en la batería, completan un elenco de lujo.
El recorrido hacia la creación de este álbum comenzó en 2019, cuando los miembros restantes de Dirty Looks decidieron rendir homenaje al fallecido Henrik Ostergaard, su cantante. Se propusieron revivir el sonido de Dirty Looks, legendario en áreas como Pennsylvania, donde el grupo es venerado. «Vimos la oportunidad de hacer algo especial», comentó McMaster en una entrevista reciente. A pesar de las interrupciones causadas por la pandemia de COVID-19, la banda no perdió el tiempo: comenzaron a escribir nuevo material, impulsados por la química entre sus miembros.
Una de las primeras muestras del talento de HOT SHÖT fue su EP ‘We’ll Be Right Back’, lanzado en mayo de 2025. Incluía dos temas: «Digging For Diamonds» y «Catwalk», caldeando motores para lo que estaba por venir. El entusiasmo de Jason McMaster es palpable: «Si te gusta Dirty Looks, te encantará HOT SHÖT», asegura, prometiendo que el espíritu de rock desenfrenado sigue vivo en su música.
El paso de McMaster por bandas como Dangerous Toys y su carrera en solitario han cimentado su posición como uno de los músicos más prolíficos y versátiles del rock estadounidense. Su trayectoria comenzó en 1982 con Watchtower, y ha sido una constante en la escena desde entonces. Con dos discos de oro y una inducción al South Texas Music Walk Of Fame en 2011, McMaster continúa expandiendo su legado con HOT SHÖT.
El álbum en directo ‘Cool From The Speedway’, grabado durante una actuación en el Selinsgrove Speedway, es otro eslabón en la cadena. Conciertos como este demuestran la vigencia del rock clásico, atrayendo a miles de seguidores nostálgicos y nuevos amantes del género. Este disco se convirtió en un homenaje conmovedor al difunto Ostergaard, capturando el espíritu de los 80 que tantos recuerdan con cariño.
La elección del nombre HOT SHÖT fue un paso audaz al decidir respetar la memoria de Dirty Looks sin ser una mera copia. «Queríamos llamarlo Dirty Looks, pero dado que Gene [Barnett] no estaba interesado, decidimos crear algo nuevo», explicó McMaster. Al invitar a Dave McClain a sumarse en la batería, la banda encontró el impulso necesario para avanzar creativamente.
El legado de estas bandas es innegable, y el debut de HOT SHÖT promete mantener viva esa llama. Con el respaldo de Kenyon Records, la banda está preparada para lanzar su álbum y dejar su marca. Para los fanáticos del rock clásico y del sonido característico de los 80, HOT SHÖT es una bocanada de aire fresco en la escena musical contemporánea.
Con una alineación estelar y una pasión inquebrantable, HOT SHÖT no es solo una banda; es una declaración de que el rock nunca muere. A lo largo de su carrera, McMaster ha demostrado ser un titán del género, y con HOT SHÖT, su legado está más vivo que nunca. La expectativa por su álbum debut es alta, y todo apunta a que no decepcionará. ¡Larga vida al rock!
