Explora los discos setenteros que rozaron el metal antes de que el género existiera.
La década de los 70 fue un hervidero de experimentación musical. Marcaron una época en que las fronteras entre géneros no estaban tan claramente definidas como lo están hoy. En aquella era, algunos discos de rock llegaron a ser percibidos como metal, incluso antes de que el término ‘heavy metal’ comenzara a ser utilizado con regularidad. Vamos a adentrarnos en algunos de estos álbumes icónicos que, si bien no eran metal en el sentido moderno, tenían el peso suficiente para ser considerados como tal por aquella generación.


Hablar de los 70 es evocar una sensación de libertad creativa y, a su vez, de transgresión. Bandas como Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath lideraban la carga con sonidos que llevarían a los críticos a acuñar términos nuevos para describirlos. Estos grupos, junto a otros, plantaron las semillas de lo que más tarde se definiría como heavy metal.
El contexto de la transición musical
En los primeros años de los 70, el rock estaba mutando. La influencia del blues rock se entrelazaba con elementos más duros y oscuros. Led Zeppelin, por ejemplo, tomaba de las raíces del blues para crear piezas intensas y complejas, como en su álbum «Led Zeppelin IV». Este trabajo, con pistas como «Black Dog» y «Rock and Roll», podía confundirse fácilmente con metal debido a su potencia sonora.
Black Sabbath: Pioneros del sonido pesado
Si hablamos de precursoras del metal, no podemos ignorar a Black Sabbath. El álbum homónimo de 1970 se considera hoy en día uno de los pilares del heavy metal. Temas como «N.I.B.» y «The Wizard» proporcionaron una atmósfera oscura que definió buena parte de lo que el metal se convertirá en las décadas siguientes. Además, la particular voz de Ozzy Osbourne y los pesados riffs de Tony Iommi aportaron una agresividad inédita hasta entonces.
Otros discos que rozaron el metal
Por supuesto, no podemos dejar de mencionar a Deep Purple con su icónico «Machine Head». Canciones como «Highway Star» y «Smoke on the Water» son ejemplos clásicos de cómo el rock se hizo más duro en esos tiempos. La banda, con su imponente presencia escénica y sonido potente, sedujo a una generación que deseaba algo más que las típicas baladas de amor.


Por otro lado, Queen, aunque conocida por su diversidad musical, también coqueteó con sonidos que podrían considerarse metal en su álbum «Sheer Heart Attack». La fuerza de su tema «Stone Cold Crazy» ha sido resaltada por muchos como un antecedente del speed metal.
Influencia y legado
El impacto de estos álbumes y artistas ha sido perdurable. Ellos no solo definieron el sonido de una generación, sino que también establecieron una base sobre la que futuras bandas de metal construirían sus carreras. La influencia de los discos de los 70 es algo que resuena en el rock y el metal contemporáneo. Bandas modernas aún citan estos trabajos como inspiración, manteniendo vivo el legado.

Mientras avanzamos en el tiempo, resulta fascinante observar cómo estos álbumes han sido reinterpretados y apreciados bajo una nueva luz. Aunque podrían no haber sido considerados metal en sus días de gloria, hoy en día, es difícil imaginar la historia del heavy metal sin mencionar estos discos icónicos de los setenta.
Conclusión sin concluir
Este breve recorrido por los álbumes de los 70 que coquetearon con el metal antes de que el género se consolidara nos deja una reflexión sobre la naturaleza fluida y cambiante de la música. No se puede subestimar la capacidad que tiene para redefinirse sin cesar. Cada obra de arte musical va más allá de los géneros y etiquetas, evolucionando a medida que las generaciones avanzan. Es un recordatorio de cómo el rock, en cualquiera de sus formas, sigue siendo un punto de encuentro para quienes buscan una expresión auténtica y poderosa.
