DEATH COURIER nos traen un trabajo interesante en este «Necrotic Verse» demostrando la capacidad de los griegos para hacer buen metal extremo

Desde las islas Griegas llegan DEATH COURIER, banda que está formada por Bill Soulas, en las voces y el bajo, George Petousis en las guitarras y Ilias Iliopoulos en la batería, quienes por cierto están en otra banda interesante para los que nos gusta este género llamada VERMINGOD. Formados en el año de mil novecientos ochenta y siete, la banda lanzó una serie de demos, un EP y dos larga duración, «Demise» en mil novecientos noventa y dos, y «Perimortem» en el ano de dos mil trece,  antes de destruirse y constituirse seis años después. Modificados y renovados en el año de dos mil nueve por el único miembro original Mr. Soulas, DEATH COURIER ahora lanza un nuevo álbum: «Necrotic Verses», una colección compacta de Death Metal en la inspiración de bandas como MALEVOLENT CREATION o MONSTROSITY, pulverizantes y reiterativos en los acordes que son inevitables para hacer girar nuestras vértebras cervicales incesantemente. Con el apoyo de Transcending Obscurity Records, salen al mercado en un varios formatos de audio llamando la atención el Digipack de ocho paneles con efecto de brillo en la oscuridad.

Pero entremos en el disco concretamente, comenzamos con un tema homónimo del título, «Necrotic Verses» , con una breve introducción masiva apuntalada por algunos tambores increíbles, y sus riffs sonando siniestramente por toda su duración, tenemos una pieza de corte Thrash total de casi cuatro minutos cuyo ritmo tiene excelentes riffs y una estructura de compases entrelazados de manera que las cuerdas se mueven dentro y fuera del tiempo sin tener nunca un sonido tenue, sin acomodar elementos líricos o restando valor al paisaje sonoro de la canción; 

«Mourning Ecstasy»,  es un oxímoron ( Figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio y opuesto) de principio a fin, en general cumple su intención de causarnos un éxtasis singular, una canción muy estimulante, una vez más haciendo uso de una acentuación bien colocada y configurada; 

«As Heaven Blends with Rot»,las guitarras son arenosas y muy saturadas en tono y distorsión creando una mezcla de intensidad y desesperación que se puede escuchar claramente, el bajo de Mr. Soulas, tiene un tono distorsionado sobre sí mismo, lo que lo combina con las guitarras hasta cierto punto inimitable, junto con los tambores que son rápidos y viciosos, sin poseer una gran diversidad en lo que respecta a las progresiones, sino que optan por seguir un ritmo de caja de graves; 

«When Death Fits to Skin», presenta la variación rítmica del álbum, su concepto central detrás de la música es crear una capacidad increíble en su ejecución, las voces presentan una gran capacidad que varía entre las guturales y la con mejor pronunciación digamos, excelente tema; 

«Interlude», sirve como un respiro a esta altura del disco, porque separa la intensidad de la pieza, la canción se compone de un ruido estereoscópico emitido a través de una multitud de sobre grabaciones de guitarras y un potente acompañamiento de bajos que le dan potencia importante; 

«Pillars of Murk»,  tiene un ligero descanso dentro de la introducción, pero rápidamente disipa su atmósfera alegre en el calibre más agresivo que había comenzado la canción, con acordes que despliegan toda la capacidad de los helenos; 

«Morsimon Imar», empleado un solo que lo puedo catalogar como sideral, donde agregan una capa de profundidad en la tonada de los riffs que causan una acometida inmediata, es ese asalto por el cual DEATH COURIER se establece cuando el pedal de distorsión que está en el piso lo ocupan con una habilidad y pericia artística destacable, «Immune to Burial», el contraste de riffs al indistintamente Death Metal clásico, permite demasiada disparidad en la calidad entre las porciones rápidas y lentas en estos «versos necróticos», pero sin perder condiciones por aptitudes o cualidades, destacable las percusiones de Mr. Iliopoulos;

«Visceral Slice», apetitosa por contar con algunos trémolos desagradables y ritmos explosivos, Mr. Soulas suena como un hombre poseído, y su entrega es sin duda una de las actuaciones más destacadas, pero sinceramente, los tres miembros de la banda destacan por sus capacidades y solturas con sus instrumentos;

«Remnants», la última y que también es la pista más larga del álbum, está compuesta de una larga acumulación de elementos, el corte comienza en una ráfaga de guitarra y batería que se convierte en una variante aún más rápida a medida que el tema continúa progresando, hasta diverger en una elisión para el outro que hace que los cables de la guitarra crezcan lentamente sobre el ritmo, hasta llegar a un final muy meritorio.

DEATH COURIER hace un fuerte uso de la construcción de las fortalezas de los demás en cada uno de los temas que hemos disfrutado, haciendo que sus instrumentos suenen claramente en cada acentuación, las cuerdas contienen un fuerte sentido de unidad con la batería, utilizando el flujo de los surcos para crear fuerza para sus propios ritmos, como en la progresión de apertura de cada canción permitiéndonos un entretenido disco. 

«Necrotic Verses» puede causar asombro y consternación, la música no tiene una gran complejidad, sin embargo, el álbum tiene un sentido general de unidad que desafortunadamente no es un rasgo lo suficientemente común en las grabaciones producidas en estudio por otras bandas que circulan en este mundo del Metal Extremo. Viniendo desde la perspectiva de nunca haber escuchado a la banda antes, puede causar una buena impresión y es indudable que la banda Griega ha evolucionado mucho desde su inicio y continúa produciendo grandes obras, casi tres décadas después de su nacimiento. Esta es una banda increíblemente talentosa, y ciertamente estaré pendiente de sus próximos esfuerzos, es decir creo que llegará un cuarto disco con todo el potencial de este. DEATH COURIER ha existido desde hace mucho tiempo, y merecen ser reconocidos entre los mejores grupos Griegos. Son treinta y cuatro minutos de puro Death Metal, presentando sus credenciales para ser el álbum del año del género.

Reseña de Pepe Cortez

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