MY DYING BRIDE  nos traen en «THE GHOST OF ORION» un álbum sobresaltado y que transmite con claridad las sensaciones características del Doom como género.

Hay que estar muy de buena disposición o temperamento para disfrutar del Doom Metal. MY DYING BRIDE siempre tiene el temperamento y condición para proporcionar la experiencia y con esta última entrega llamada «The Ghost Of Orion» lo ratifican. Un álbum sublime que no decepciona con una fatalidad equilibrada en cada uno de sus cortes.

Como lo mencionaba en mi anterior reseña mantener una agrupación tiene su sacrificio, a estos británicos les sucedió con su batería Dan Mullins que por problemas familiares que se solucionaron afortunadamente no continuó y fue sustituido por Jeff Singer, procedente de PARADISE LOST, que lo ha hecho muy bien y ha proporcionando a toda la banda su sonido representativo y accesible para los conocedores de este género. Otro miembro original  que marchó también fue su guitarrista Calvin Robertshaw, sin una razón o explicación. Después llegó la reagrupación de MY DYING BRIDE , entraron en estudio, se sintieron bien y como lograron seguir adelante, dominando la tempestad y grabando un magnífico disco: «The Ghost Of Orion», siempre con el amparo de su seguidores.

Junto al mencionado batería MY DYING BRIDE cuentan en sus filas con , Aaron Stainthorpe, en las voces; Andrew Craighand, en las guitarras; Lena Abé, en el bajo; Shaun Macgowan, en los teclados y violines, contando como personal adicional en el disco como la concertista alemana Jo Quail, en el violonchelo y a la cantante danesa Lindy Fay Hella de la banda WARDRUNA, en las voces adicionales del track «The Solace».

Para «The Ghost Of Orion» contaron con el productor Mark Mynett que también se encargó de su ingeniería para darle un toque de oscuridad a la refulgencia de su Doom Metal. Y llevan tres décadas haciendo esto, trascendiendo en la escena cada vez que se hacen presentes.

Este es el primer álbum que no se graba con PEACEVILLE RECORDS, sino con NUCLEAR BLAST RECORDS que esperamos le dará impulso y vitalidad. Mr. Graighand fue el único compositor de esta obra, notándose en su homogeneidad en algunos pasajes de partes algo repetitivas aunque sin llegar a al hastío e imprimiendo mucha calidad al producto final.

La pesadez y la tristeza son el santo y seña de esta producción, con el escenario de la fatalidad que sirvió de inspiración estos años. Se habló incluso de disolución en el año de 2017, pero todo esto potenció a MY DYING BRIDE para darnos su catorceavo LP. 

Tenemos una excelente portada obra de Eliran Kantor, que ha trabajado para FLESHGOD APOCALYPSE y EX DEO. Una imagen que llega como una primera impresión de las ocho canciones que contiene el disco, personificando el producto de una banda vibrante y creativa que no quiere descansar en sus laureles o glorias pasadas.

Mr. Stainthorpe declaraba para un medio digital lo siguiente: ««The Ghost Of Orion» nació después de la lucha, la tensión y el miedo de lo que he vivido. Esto se equilibra con gratitud, resistencia e incluso benevolencia. Las tensiones en conflicto existen sin intento de aliviarse y todas estas cualidades se encuentran entre las muchas razones por las que MY DYING BRIDE, durante más de tres décadas, ha reinado en el pináculo del Doom Metal. He hecho una de mis actuaciones vocales más impresionantes hasta la fecha. He sobrellevado la más cruel y amarga creación de Dios»

Cuando cada miembro de la banda comienza a trabajar, su comprensión se vuelve tan fuerte que pueden surgir dificultades para escuchar el resto de elementos, dándonos riff ruidosos que pueden fatigar con el tiempo. 

El primer corte de «The Ghost Of Orion» es, «Your Broken Shore» el primer sencillo del álbum, enérgicamente depresiva, con riffs en tinte de fatalidad, junto a una lírica afligida con irresistibles líneas de violín que se abren paso persistentemente hasta tocar nuestros sentimientos más oscuros y apenados que nos preparará para los próximos siete cortes.

Continuamos con «To Outlive The Gods», una mezcla musical que ahoga las voces y otros aditivos sonoros como las cuerdas del violín  que se enuncia reclamando su presencia junto a la interpretación de las guitarras que se envuelven en la polifonía para mejorarla completamente, melodías que te desgarran sesgadamente.

«Tired of tears, el segundo sencillo que presentaron, con un contenido que tiene mucho que ver con el estado emocional con el que convivió Mr. Stainthorpe con su problema familiar, conmovedora en su totalidad aportándole una genuina sensibilidad, su variabilidad de acordes la hacen gustosa sin perder la fatalidad y desesperación melódica, se ralentiza y evita por completo el tono gutural para centrarse en la atmósfera y el lamento sincero.

«The solace» con la colaboración de Lindy Fay Hella de WARDRUNA, una oferta experimental bastante extraña y atípica de la banda, un giro armonioso demencial que se resuelve con muchos méritos, gracias al protagonismo femenino en las voces, audiblemente rebosante de ideas y entusiasmo, sin perder en lentitud con una sensación pretérita y casi folk que es rara para la banda demostrando su mutabilidad.

Llegamos al ecuador del disco con el tema  «The Long Black Land», una pieza demasiado larga, más de diez minutos de duración, que posee una inusual cobertura lírica, sugestionante y mesmerizante con su tono empalagoso que amarga en su intento de aceptación, es eterna e imparable, su clase como la muerte, son para siempre.

«The ghost of Orion», cargada de la mística implacablemente sostenida de MY DYING BRIDE, con la consternación como marca registrada de su furia y vulnerabilidad en sus composiciones, con toda la dinámica esperada y la majestuosidad de esos ritmos caracoleantes con una fuente de evolución continua mientras los riffs se deforman y deambulan a través de un territorio tan ajeno como familiar.

«The Old Earth»,otro corte con casi diez minutos de duración , es casi una repetición interminable de el mismo acorde, produciendo la percepción de inmeritoria, interpretándose como una deficiencia o carencia recurrente pero los que conocemos a la agrupación sabemos que lo hacen así, tumultuosamente fascinante.

«Your Broken Shore», representativa de todo el álbum, tristemente implacable, aplastante y sombríamente hermosa por su musicalidad extraordinaria, el último impulso para cerrar de forma magistral esta realización. Si esto no es una reinvención total, que definitivamente no lo es, entonces es evidencia de una limpieza verdaderamente vigorosa con conclusiones apoteosicas. Tenemos dolor, sufrimiento, oscuridad, abismo, sombras, destrucción, un presente tan vulnerable que engrandece mucho más este lanzamiento.

Al final tenemos sensaciones gelidas y calurosas, sin perder la tradición de MY DYING BRIDE, junto con parte de experimentación en buena medida. «The Ghost Of Orion» es una combinación bastante prometedora del camino espinoso que recorre la banda hasta alcanzar el éxito, sin dejar de lado las deficiencias que se presentan de algunos cortes por su género tal vez seco y agrio que siempre se muestra dominante. 

Con todo esto este disco es un buen disco, por su idea innovadora de ensayar nuevas formas al proceder en su construcción, y lo han hecho bien. Un diluvio de lágrimas en riffs melancólicos y casi humillantes con las voces carnosas abatidas hasta en su pronunciación. 

MY DYING BRIDE ha vencido sus demonios a tiempo, y deberíamos estar listos para esta tristeza que nos acompañara por un buen tiempo, haciendo terrible nuestra existencia conforme más escuchemos y disfrutemos de  «The Ghost Of Orion». La reputación del grupo es inexpugnable.  

Reseña de Pepe Cortez

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