Repasamos estos once cortes e introducción donde encontraremos sonidos desde el Heavy Metal más clásico hasta el Power Metal más moderno

Poca introducción necesita ya los riojanos Zenobia, quienes han logrado una gran fama en nuestro país gracias a sus fans acérrimos y el metal tan auténtico que desprenden en sus canciones. De hecho, esta popularidad no ha hecho más que aumentar desde que, tras el lanzamiento de su disco debut “Luchando Hasta el Final” en 2005, se embarcaran en una gira por toda España junto al grupo Dünedain.

Además, tras la salida del anterior guitarrista Víctor de Andrés, la banda ha hecho una serie de cambios en su formación quedando Jorge Berceo como vocalista, Mario Suárez y Marcos Lorente al cargo de las guitarras, Héctor Hernáez al bajo, Ernesto Arranz tocando el teclado y Javier Herrero en la batería. Sin duda, una de las formaciones más poderosas que los riojanos jamás han tenido.

Sopbre el álbum de ZENOBIA «VI»

“VI” es el nombre que recibe el sexto disco de la banda Zenobia, algo curioso ya que es el modo en que se escribe el número seis con números romanos. Saldrá a la venta el próximo 4 de septiembre y está formado por once cortes más una introducción en los cuales nos topamos con sonidos tan dispares que van desde el heavy metal más clásico hasta el power metal más moderno. El disco ha sido producido de nuevo por Dan Díez y para la portada han contado con el trabajo del francés Pierre-Alain D. Además, en este álbum destaca un sonido nuevo que nunca había tenido tanta importancia en un disco de Zenobia hasta la fecha: el teclado. Este instrumento aporta nuevos matices a las canciones y atraerá a nuevos fans seducidos por el sonido más moderno que aporta, compatibilizándolo con el sonido más clásico de las guitarras eléctricas fuertemente distorsionadas. ¡Vamos a analizar “VI”!

Repasamos «VI» tema a tema

El disco comienza con «VI», una introducción instrumental donde el teclado tiene el completo protagonismo hasta el tramo final. En este tramo aparecen ya las guitarras eléctricas bien distorsionadas, así como una voz que, en inglés, cuenta desde uno hasta seis, otro claro guiño al título del álbum.

«Sin Perder la Pasión» es el primer tema no instrumental del álbum. Comienza muy fuerte con unas guitarras eléctricas muy cañeras repartiendo metal a raudales y acompañadas por un teclado que le da el toque especial que necesitan. Además de dos solos de guitarra increíbles, el tema llega a su punto álgido en el estribillo donde todos los instrumentos se unen creando una gran atmósfera metalera.

Una melodía muy pegadiza sirve de introducción para «La Danza del Diablo». Cuando esta termina entra el sonido de los teclados y, tras un pequeño solo de guitarra, comienza la voz y, con ella, los versos de este gran tema. Además, durante el estribillo se vuelve a escuchar la melodía introductoria haciendo que esta canción sea aún más pegadiza. Sin duda, será una de las canciones favoritas de los fans de la banda.

«El Último Bastión» le sigue. Para este tema bajan el ritmo en la introducción y podemos apreciar el crudo sonido del bajo en ella. Los coros de este tema, sumados al sonido agresivo de las guitarras y la increíble voz de Jorge, crean una atmósfera perfecta para el headbanging en los directos. Un tema tan agresivo como perfecto para todos los fieles seguidores de esta banda.
En Tu Amistad adquiere más importancia el teclado en el riff principal de la canción, acompañada en un segundo plano por las guitarras distorsionadas. Este tema trata el tópico de Carpe Diem, convenciéndonos de vivir la vida rodeada de nuestros verdaderos colegas, pues es bien corta. Sin embargo, volvemos a disfrutar del sonido heavy de las guitarras distorsionadas en el solo y estribillo de la canción.

«No Me Dejes Caer» llega hasta nuestros oídos como un festival de emociones: la melodiosa voz de Jorge durante el estribillo aporta ese buen rollo que siempre nos transmiten mientras que los riffs y solo de guitarra nos obligan a mover la cabeza como nunca antes. De una cosa no hay duda: en este tema bajan el ritmo de manera brusca y adquiere más importancia la voz y la letra que la distorsión de las guitarras.

«Buscando una Luz» cuenta con el riff más enérgico y heavy del disco, un rollo que recuerda mucho al “Borraré tu Nombre” del disco Supernova. No cabe duda de por qué lo eligieron como uno de los adelantos del disco: potencia en las guitarras, un increíble uso de la voz de Jorge y el infernal ritmo de la batería hacen de este uno de los mejores cortes del disco.

«Sigo Rugiendo» es una de esas canciones en las cuales la labor del teclado resulta imprescindible, pues, a pesar del machacón rugido de las guitarras en cada uno de los riffs y los gritos agudos de Berceo, el teclado le da los matices que necesita para hacer de esta una auténtica obra de arte.

«Jamás» destaca por la gran labor de la batería y del bajo. La primera acompaña a la voz de Jorge durante los primeros versos y después es el bajo el que se acopla a ambos para, a continuación, recibir al riff de las guitarras distorsionadas y el sonido del teclado. Además, contiene el que para mí es el mejor solo de guitarra del álbum. A pesar de ser corto es tan enérgico y veloz que lo hace muy especial. Además, lo que bueno, si corto, dos veces bueno.

Con una introducción a base de teclados y unas guitarras muteadas para disminuir su señal que recrea una atmósfera bélica, «El Laberinto» llega hasta nosotros. Aparte de esta intro, también destaca la segunda voz que se añade a este tema, una voz femenina que da un toque diferente al ritmo galopante de este corte. Por supuesto, la voz de Jorge Berceo acaba por imponerse también.

«Mi Mundo por Volver» es la canción balada de “VI”. Gracias a la voz rota de Jorge y la melodía creada a través del teclado simulando un piano se origina una atmósfera melancólica perfecta para emocionarnos y mover los brazos en alto al son del tema. Esta atmósfera sólo se rompe para el desenfrenado solo de guitarra en mitad del tema y en los últimos versos donde se repite el estribillo y se origina un solo final. Además, aún podemos volver a escuchar la voz femenina haciendo los coros.

“VI” termina con «El Príncipe de la Oscuridad», un tema que comienza con una parte muy melódica y suave, casi como una balada, pero que culmina con un riff muy heavy que recuerda a los alemanes Accept. Para poner el broche dorado final, esta canción es un cúmulo de riffs alocados con guitarras muy distorsionadas, solos rápidos, un crudo sonido de bajo, ritmos muy veloces de batería, ciertas florituras hechas con el teclado y, por supuesto, la voz de Jorge Berceo liderándolo todo. El último minuto del corte, de hecho, es una melodía tocada por una guitarra acústica. Sin duda, una de las mejores formas de acabar un discazo como este.

Conclusiones sobre este álbum de 8.75 sobre 10

CANCIÓN FAVORITA: Mi Mundo por Volver

Si tener éxito como banda de metal en pleno siglo XXI es difícil, lograr un disco que consiga saciar las ganas de rockear a tope es misión imposible. Y, sin embargo, aquí tenemos uno de los casos que rompe con las reglas. Si bien Zenobia ha conseguido un éxito increíble en su género, no podemos escuchar este disco y decir que nos suena a lo de siempre. Han logrado mantener su estilo reinventándolo, obteniendo un sonido más moderno sin perder esa crudeza que les ha caracterizado desde su primer disco. Parte de ello se lo deben al teclado que les ha dado un sonido diferente.

Aunque muchos oyentes de este disco van a optar por “La Danza del Diablo” o “El Último Bastión” como canción favorita del disco, yo me quedo con “Mi Mundo por Volver”, la increíble balada que incluye también un solo acojonante en la cual el piano demuestra poder ser un instrumento más en una banda de metal como esta.

Reseña de David Medrano

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