Brian Wheat defiende la identidad y legado de Tesla frente a etiquetas reduccionistas.
En un mundo del rock donde las etiquetas pueden encasillar tanto como ayudar a definir, Tesla se enfrenta a una constante lucha por ser reconocida más allá del término a menudo despectivo de ‘hair metal’. En una reciente entrevista con el crítico musical japonés Masa Ito en ‘Rock City’, Brian Wheat, el bajista de Tesla, expresó su descontento con la tendencia a etiquetar a la banda de esta manera.

Wheat no dudó en dejar claro su punto: «Nos incluían en la misma bolsa que Mötley Crüe o Ratt, pero Tesla siempre fue más similar a bandas como The Black Crowes o Guns N’ Roses, con nuestra base de blues y rock de clase trabajadora». La pasión con la que defendía la identidad de su banda reflejaba el hastío acumulado tras décadas de ser encasillados erróneamente.
Para Brian, la persistencia de estas etiquetas es más que una simple molestia; es una forma de subestimar la calidad musical y el esfuerzo auténtico que Tesla ha puesto en su arte durante más de 40 años. En una conversación anterior con Ethan Dometrius en febrero de 2025, Wheat enfatizó: «Éramos más Humble Pie o Bad Company que cualquier ‘hair band’.» Este sentimiento se ha mantenido constante, no como una queja, sino como un recordatorio de que la música es lo que realmente importa.
Esta inclinación de Tesla por desmarcarse del ‘hair metal’ queda reforzada por su último trabajo discográfico, ‘Homage’, lanzado el 17 de julio de 2026. El álbum es un regreso a las raíces más puras del rock al rendir tributo a icónicas voces como Elvis Presley y Freddie Mercury, entre otros. No es casualidad que estos homenajes reflejen su verdadero linaje musical más cercano a Led Zeppelin o AC/DC que a cualquier sello glam.
La conversación sobre etiquetas y géneros no es un debate nuevo, pero para Tesla ha significado un recorrido lleno de altibajos. En sus inicios, con el álbum debut ‘Mechanical Resonance’ en 1986, la banda despegó con temas que marcaron una época: ‘Modern Day Cowboy’ y ‘Little Suzi’. A medida que su carrera avanzó, con hits como ‘Love Song’ entrando en el Top Ten, Tesla construyó una discografía que, aunque enmarcada en una era muy específica del rock, trasciende cualquier intento de clasificación simplista.
El término ‘hair metal’ no se acuñó hasta que bandas como Ratt lanzaron su disco debut en 1984, un año donde dominaban gigantes como Scorpions o Van Halen. «Entonces, ¿cómo íbamos nosotros a ser una ‘hair band’ si estábamos simplemente tocando rock?», se pregunta Wheat, poniendo en tela de juicio los criterios que guiaron a críticos y fanáticos en aquel momento.
La declaración de Wheat, «Deberíamos ser llamados ‘metal de los años 80’ si acaso», expone la frustración ante un rótulo que considera injusto y despectivo. No se trata solo del cabello; es una cuestión de legado musical. En sus propias palabras, Tesla estaba imitando a Aerosmith, no a las bandas de glam más comerciales de la época. «Si no puedes ir a ver a Aerosmith, ven a ver a Tesla», desafía Wheat, destacando las similitudes artísticas que los acercan más al rock clásico que al glam superficial.
En una era en la que la nostalgia juega un papel clave en la resurgencia de ciertos estilos, Tesla se mantiene fiel a su esencia, realizando entre 60 y 100 conciertos al año. Este compromiso constante con sus raíces es parte de lo que les permite seguir adelante en un mundo musical en constante evolución.
Con la salida de su álbum de covers y las declaraciones claras de su bajista, Tesla reafirma su identidad. Más que un simple recuerdo de los años dorados del rock, son una prueba viviente de que las etiquetas pueden desvanecerse, pero la música, cuando es auténtica, perdura.
