La icónica banda sorprende con rarezas y temas que no sonaban en años.
El pasado jueves 1 de octubre, Metallica inició su esperada residencia ‘Life Burns Faster’ en la espectacular esfera de Las Vegas, marcando un hito con un espectáculo que incluyó clásicos infaltables como “Sad But True”, “Master of Puppets” y “Nothing Else Matters”. Sin embargo, el verdadero asombro vino con su segundo show el sábado 3 de octubre, donde los asistentes se encontraron con un setlist completamente diferente, enriquecido con una joya olvidada de Reload, interpretada por primera vez en 18 años.

El concierto comenzó con una sorpresa que dejó a la multitud boquiabierta: “Blackened” abrió la noche, un tema que no había encabezado un show desde 2014. A partir de ahí, Metallica ofreció un recorrido por su vasto catálogo, cubriendo desde clásicos como “For Whom the Bell Tolls” y “One”, hasta piezas más recientes como “72 Seasons” y “Hardwired”. Este cambio en la selección de canciones forma parte de la promesa de la banda de ofrecer experiencias únicas en cada actuación, evitando repetir canciones entre los shows de jueves y viernes.
El elenco del segundo espectáculo incluyó piezas que muchos fans no esperaban escuchar en vivo de nuevo. “The Outlaw Torn”, una de las favoritas de su álbum Load, resonó por primera vez desde 2019, y “Devil’s Dance” de Reload hizo su regreso triunfal después de 18 años de ausencia en el escenario. Este último es uno de los temas menos tocados de Metallica, con apenas 45 interpretaciones en los últimos 30 años, lo que lo convierte en un momento verdaderamente especial para los asistentes.
La experiencia no se limitó solo a la música. A mitad del espectáculo, Kirk Hammett y Robert Trujillo ofrecieron su ya tradicional ‘Doodle’, un momento de improvisación musical que añade un toque de espontaneidad y camaradería a la velada. Aunque no está claro si repitieron el tema “Sleepwalk My Life Away”, su presencia siempre genera expectativa e interés entre el público.
El ambiente del segundo show difería notablemente del primero en términos de producción y energía. La prestigiosa revista Metal Hammer destacó que la segunda noche se sintió menos como una producción multimedia milimétricamente controlada y más como un concierto de metal con puro groove. Los descansos frecuentes, el cambio de kits de batería y las canciones que parecen nacer de la propia atmósfera generaron una sensación de improvisación, aunque los visuales impactantes no perdieron su capacidad de asombro.
Aparte de la música, Metallica ha sabido rodear su residencia en Las Vegas de una serie de actividades y eventos dirigidos a sus seguidores. Uno de los más comentados es su tienda pop-up exclusiva, ubicada en el Summit Showroom del Venetian Resort, donde los fans pueden conseguir merchandising único y ediciones especiales de su más reciente álbum 72 Seasons.
Pero Metallica no solo está entregando música y recuerdos a sus fans, también están comprometidos con causas sociales, colaborando con la Cruz Roja en una campaña de donación de sangre. Incluso, su vocalista James Hetfield dio el ejemplo al donar sangre antes del inicio de la residencia, en un gesto que no pasó desapercibido entre sus seguidores.
Para quienes no pudieron asistir a los shows, los registros de los fanáticos en YouTube son una ventana invaluable a la experiencia, permitiendo revivir momentos como “Blackened”, “The Unforgiven” y “Enter Sandman”. Además, la residencia se extenderá hasta marzo de 2027, ofreciendo múltiples oportunidades para disfrutar de esta experiencia única.
Metallica demuestra, una vez más, por qué siguen siendo un pilar indiscutible del metal. Su capacidad para reinventarse, sorprender y conectar con su público sigue intacta, y su residencia en Las Vegas es prueba de ello. Los que estuvieron presentes seguramente atesorarán estos momentos como únicos en la larga historia de la banda.
