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5 canciones de hair metal que quizás no sabías que eran versiones

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5 canciones hair metal versiones

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Algunos himnos del hard rock ochentero no nacieron donde muchos fans creen, pero acabaron encontrando su sitio definitivo entre guitarras afiladas, estribillos enormes y mucho volumen

El hair metal nunca fue un estilo especialmente tímido. Ni en la ropa, ni en los peinados, ni en los videoclips, ni por supuesto en los estribillos. Si una canción tenía gancho, melodía y ese punto de fiesta que podía funcionar entre amplificadores Marshall, laca y actitud de estadio, muchas bandas de hard rock de los 80 sabían cómo llevarla a su terreno.

Y ojo, porque no hablamos solo de versiones evidentes. Todo el mundo más o menos tiene controlado que Quiet Riot pegó el pelotazo con “Cum On Feel The Noize”, original de Slade, dentro de aquel monstruo llamado “Metal Health”. Pero hay otros casos menos conocidos en los que la versión se hizo tan popular que terminó eclipsando al tema original.

Algunas de estas canciones venían del glam rock británico, otras del folk, del new wave o de compositores que se quedaron en un segundo plano. El resultado, sin embargo, fue el mismo: una nueva vida para canciones que, en manos de bandas de hard rock melódico, ganaron músculo, brillo y una conexión brutal con otra generación de oyentes.

Hoy repasamos cinco canciones de hair metal y hard rock que muchos fans siguen asociando a sus intérpretes más famosos, aunque en realidad nacieron bastante antes.

Great White – “Once Bitten Twice Shy”

Pocas versiones dentro del hard rock de finales de los 80 tuvieron una segunda vida tan potente como “Once Bitten Twice Shy” en manos de Great White.

La banda californiana ya había dejado claro que lo suyo no era el glam más colorido ni el exceso de postal. Great White tenía una base mucho más bluesy, con ese punto callejero y sudoroso que les diferenciaba de otros nombres de la época. Canciones como “Rock Me” o “Save Your Love” ya habían marcado su terreno, pero “Once Bitten Twice Shy” les abrió una puerta mucho más grande.

Lo curioso es que el tema no era suyo. La canción fue escrita e interpretada originalmente por Ian Hunter, ex Mott The Hoople, y apareció en su debut en solitario de 1975, “Ian Hunter”. En Reino Unido tuvo recorrido, pero no se convirtió en el clásico masivo que llegaría a ser años después.

Great White vio algo ahí. Donde Hunter tenía un rock and roll con clase y sabor setentero, ellos metieron electricidad ochentera, una producción más grande y la voz de Jack Russell llevando el tema a ese punto entre descaro y elegancia que tan bien funcionaba en la banda.

La jugada salió redonda. “Once Bitten Twice Shy” se convirtió en el mayor éxito comercial de Great White y dio nombre, de forma indirecta, a su álbum “…Twice Shy”. Para muchísimos fans, esta sigue siendo la versión definitiva, hasta el punto de que más de uno descubrió a Ian Hunter gracias a Great White y no al revés.

Hardline – “Hot Cherie”

Si creciste escuchando hard rock melódico de los 90, es muy probable que “Hot Cherie” te suene directamente a Hardline. Y es normal. La versión incluida en “Double Eclipse” parece hecha a medida para la banda: estribillo enorme, guitarras con brillo, Neal Schon dejando huella y Johnny Gioeli cantando como si le fuera la vida en ello.

Pero “Hot Cherie” tampoco nació con Hardline.

Antes de que la banda publicara “Double Eclipse” en 1992, la canción ya había tenido recorrido. Danny Spanos la grabó en 1983 dentro de “Passion in the Dark”, con autoría ligada a miembros de Streetheart. También existen versiones asociadas a la propia órbita de Streetheart, pero ninguna consiguió fijar el tema en la memoria colectiva del gran público como lo haría Hardline años después.

Y aquí está la gracia: Hardline llegó tarde para el gran festín del hair metal, pero llegó con una canción que sonaba totalmente atemporal. En 1992 el grunge ya estaba cambiando las reglas del juego, muchas bandas melódicas empezaban a sufrir y la industria miraba hacia otro lado. Aun así, “Hot Cherie” tenía tanta pegada que sobrevivía a cualquier cambio de moda.

Hardline no se limitó a tocarla. La agrandó. Le dio ese barniz de hard rock melódico de alto nivel, con una producción muy de su tiempo, pero sin perder la esencia de canción directa, caliente y pegadiza. Hoy, preguntas por “Hot Cherie” a cualquier fan del AOR o del hard rock melódico y lo más probable es que la respuesta sea inmediata: Hardline.

La versión original queda como curiosidad para arqueólogos del rock, mientras que la de “Double Eclipse” sigue funcionando como un cañonazo de primera.

Quiet Riot – “Mama Weer All Crazee Now”

Aquí entramos en terreno especialmente curioso, porque Quiet Riot no solo triunfó versionando a Slade una vez. Lo hizo dos.

Después del bombazo de “Cum On Feel The Noize”, muchos podrían pensar que la banda simplemente encontró una mina puntual. Pero Quiet Riot volvió a mirar al catálogo de Slade y rescató “Mama Weer All Crazee Now”, otro himno glam británico de los 70 que parecía pedir a gritos una relectura más pesada para el público americano de los 80.

La canción original de Slade fue publicada en 1972 y formó parte de la etapa más potente del grupo británico, con Noddy Holder y compañía dominando las listas en Reino Unido. Aquellas canciones tenían algo que las hacía perfectas para el hard rock posterior: títulos imposibles, coros para cantar con una cerveza en la mano y una estructura pensada para conectar con la gente desde la primera escucha.

Quiet Riot cogió esa base y la llevó a su mundo. Más guitarras, más volumen, más empuje y Kevin DuBrow atacando la canción con su personalidad habitual. El resultado apareció en “Condition Critical”, publicado en 1984, y sirvió para mantener el vínculo de la banda con ese glam rock británico que, pasado por la trituradora angelina, sonaba totalmente natural en la era MTV.

Quizá “Mama Weer All Crazee Now” no alcanzó el impacto gigantesco de “Cum On Feel The Noize”, pero sí dejó claro que Quiet Riot entendía muy bien qué canciones podían convertirse en dinamita dentro de su sonido.

Para muchos fans estadounidenses, de hecho, Quiet Riot fue la puerta de entrada a Slade. Y eso ya dice bastante del poder que puede tener una buena versión cuando cae en las manos adecuadas.

Tesla – “Little Suzi”

Tesla siempre fueron un caso un poco aparte dentro del hard rock de los 80. Compartían época con muchas bandas de estética más marcada, pero su sonido era más orgánico, más de local, más de banda con botas gastadas que de postal Sunset Strip.

Por eso resulta todavía más llamativo que una de sus primeras canciones importantes, “Little Suzi”, viniera de un entorno bastante alejado del suyo.

El tema original se llamaba “Little Suzi’s on the Up” y pertenecía a Ph.D., grupo británico de new wave y synth-pop formado por músicos como Jim Diamond, Tony Hymas y Simon Phillips. La canción apareció a comienzos de los 80 con un sonido muy diferente al que luego conoceríamos en Tesla: teclados, producción más ligera y ese aire tan propio de los primeros años de la década.

Tesla la recuperó para su debut de 1986, “Mechanical Resonance”, y la transformó sin destruirla. Esa es una de las claves. La melodía ya estaba ahí, el gancho también, pero la banda sustituyó el envoltorio new wave por guitarras crujientes, una base más rockera y la voz rasgada de Jeff Keith, que le dio una personalidad totalmente distinta.

“Little Suzi” encajó tan bien en Tesla que mucha gente jamás sospechó que era una versión. Sonaba natural dentro de “Mechanical Resonance”, como si hubiera salido de la misma habitación de ensayo que el resto del disco.

Además, el caso demuestra algo interesante: no todas las versiones del hair metal venían de canciones de rock duro. A veces bastaba con encontrar una melodía potente en otro estilo y saber llevarla al terreno correcto.

Mr. Big – “Wild World”

Con “Wild World” estamos ante un caso distinto. Aquí el original no era precisamente desconocido. La canción de Cat Stevens, incluida en “Tea for the Tillerman”, ya era un clásico antes de que Mr. Big decidieran grabarla para “Bump Ahead” en 1993.

Entonces, ¿por qué incluirla en esta lista? Porque muchos oyentes de los 90, especialmente fuera de Estados Unidos, llegaron a “Wild World” a través de Mr. Big. Y porque la banda supo hacer algo muy inteligente: no intentar convertirla en algo que no era.

Mr. Big venían del éxito masivo de “To Be With You”, una canción acústica, sencilla y tremendamente efectiva que demostró que el grupo podía llegar a públicos muy distintos sin necesidad de esconder su talento. Porque sí, hablamos de una banda con Paul Gilbert y Billy Sheehan, dos músicos capaces de dejarte con la boca abierta en cualquier momento. Pero en “Wild World” eligieron contenerse.

La versión de Mr. Big respeta mucho el espíritu original. No hay necesidad de meter riffs imposibles ni de acelerar la maquinaria. La banda apuesta por una lectura cálida, melódica y muy directa, con Eric Martin llevando la canción a su terreno vocal sin romper la delicadeza del tema.

El resultado funcionó muy bien a nivel internacional y reforzó esa cara más amable del grupo. Mr. Big podían ser virtuosos, sí, pero también sabían cuándo una canción necesitaba espacio, aire y sencillez.

En este caso, la versión no borró al original, porque Cat Stevens ya tenía un lugar de sobra en la historia. Pero sí consiguió que “Wild World” conectara con una nueva generación de fans del rock melódico.

Cuando una versión acaba teniendo vida propia

Lo interesante de estas cinco canciones es que no responden a una única fórmula. Great White convirtió un tema de Ian Hunter en un himno de hard rock bluesy. Hardline llevó “Hot Cherie” al territorio del AOR de alto voltaje. Quiet Riot encontró en Slade una fuente perfecta para alimentar su sonido. Tesla rescató una pieza new wave y la vistió con guitarras. Mr. Big, por su parte, decidió no forzar la máquina y trató “Wild World” con respeto.

En todos los casos hay algo en común: las bandas entendieron la canción antes de tocarla. No se limitaron a copiar. Supieron ver qué parte del tema podía sobrevivir al cambio de época, de sonido y de público.

Por eso muchas de estas versiones se quedaron pegadas a la memoria de los fans. Algunas incluso más que las originales. Y ahí está una de las grandes magias del rock: una canción puede nacer en un sitio, perderse durante años y volver convertida en otra cosa sin dejar de ser la misma.

Así que la próxima vez que suene “Once Bitten Twice Shy”, “Hot Cherie”, “Mama Weer All Crazee Now”, “Little Suzi” o “Wild World”, ya sabes: detrás de esos clásicos hay una historia anterior, otros músicos y una segunda oportunidad que acabó funcionando de maravilla.

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