Crítica de SLIPKNOT  «The End, So Far» (2022)

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Repasamos el séptimo álbum de estudio de SLIPKNOT que llega bajo el título «The End, So Far» manteniendo el nivel y la originalidad de trabajos previos

«The End, So Far» («El final, hasta ahora») es el séptimo álbum de estudio recientemente estrenado de la fabulosa banda SLIPKNOT. Han montado esta grabación sobre la base de maniobras operativas, suposiciones y asombro con la sensación de intranquilidad en su título entre sus fieles seguidores. Los integrantes insistieron en declaraciones previas que cualquier finiquito o liquidación de la banda era precipitada o apresurada, y más bien se puede asociar al  final de su contrato  con el sello discográfico ROADRUNNER RECORDS que tanto les ha apoyado hasta la fecha. Pero todo tiene un fin, y no podía ser de otra forma que con esta propuesta que es muy aprovechable y apetecible.

El penúltimo álbum de la banda, «We Are Not Your Kind», fue lanzado en hace tres años, con una aprobación general. Ese trabajo nos sirvió de sustento durante un tiempo y la banda llega a esta nueva elaboración sin ningún tipo de incertidumbre ya que han demostrado que son francamente buenos en esto del Metal Extremo y quien lo dude puede contradecirse en su historia musical y sus presentaciones en directo en todo el planeta, donde poseen una reputación segura.

Para «The End, So Far» la formación es la habitual con, (Nº6) Shawn Crahan «The Clown», en la percusión y coros, (Nº5) Craig Jones, el los sintetizadores, samplers y teclados, (Nº7) Mick Thomson, en la guitarra rítmica; (Nº8) Corey Taylor, frontman y en las voces principales, (Nº0) Sid Wilson, teclados, sintetizadores y tornamesas, (Nº4) Jim Root, en la guitarra líder y lo miembros adicionales que completan el combo, Alessandro Venturella, en el bajo, Jay Weinberg, en la batería y Michael Pfaff, «Tortilla Man», en las percusiones y coros. 

El álbum se dispuso en diferentes versiones con la carátula de cada integrante, sin olvidarnos que la original está cargada de mucha expansión de colores y perplejidad en su imagen. En la producción intervino la banda y Joe Barresi, además de el aspecto de la ingeniería del sonido final, el estadounidense ha trabajado en las últimas producciones de TOOL, CHEVELLE y THE BRONX.

En «The End, So Far», los norteamericanos continúan tan desafiantes y atractivos como cualquier pieza de su discografía. Nos presentan una mezcla heterogénea rítmica de todo lo que los poseedores de caretas han profundizado y ejercitado en sus tres décadas de existencia, para el agrado y deleite de su fiel público en todo el planeta, sus inestimables «gusanos»

Las mejores partes del larga duración son cuando la banda no intenta imitar los días de desolación e ira desenfrenada plagados de drogas y, en cambio, se enfoca en hacer de SLIPKNOT un movimiento de Metal, que se puede fusionar con diferentes géneros acompañado de una gama más amplia de emociones. Por supuesto, hay muchas melodías pesadas y punitivas para abrir el apetito de la audiencia en general, pero lo que es más importante, cada tema suena como si estuvieran casi listos para finalmente liberarse de las trampas que los han atormentado durante la mayor parte de su existencia. Estamos ante un lanzamiento sorprendentemente maduro de este colectivo tan singular, que plantea la pregunta de si realmente necesitan mantener sus personalidades abrumadoras y alarmantes sin alejarse un poco de lo que han sido siempre, una banda que marcha a ser legendaria si no lo es ya. 

«The End, So Far», es una declaración desafiante de que así es la banda ahora, desenfrenada y libre de pretensiones. Esto no quiere decir que no haya mucho terreno familiar entre los nuevos doce temas que nos entregan, encontrando la manera de seguir siendo relevantes. 

El Tracklist comienza con; «Adderall», increíble, apasionante, placidez y serenidad con coros incluidos, los que nos gusta SLIPKNOT no deberíamos sobresaltarse con cortes de este tipo, porque ellos son así, ejecutantes virtuosos, protagonistas de toda su discografía que se manifiesta como lo que son extraños y únicos, la balada perfidia peculiar, se asegura la diversión. toda la banda suena espectacular y Mr. Taylor una vez más muestra cómo su rango vocal no es criado únicamente para la agresión, sumado a la parte instrumentales también hacen eso, implorando pianos suaves, sintetizadores y guitarra acústica, fielmente no es lo que se entonará en la abertura de una producción de SLIPKNOT, considerando lo discordante que ha sido cada uno de sus anteriores discos, no hay nada en todo su catálogo anterior que se le acerque en términos de pura experimentación con este tema, ya que consiguen que estemos atentos y dispuestos a disfrutar del resto de cortes que se avecinan, estamos preparados, «andiamo»; 

«The Dying Song (Time To Sing)» , la voz distorsionada de Mr. Taylor cantando: «Put your life into your death now, let them sing until you die», («Pon tu vida en tu muerte ahora, déjalos cantar hasta que mueras») indica que se viene toda el vigor en forma de canción plan arrasamiento habitual de los de Iowa y sin duda así es, se desatan riffs agitados y furiosos, con un coro entonado con voces más melódicas de calidad y determinados intermedios electrizantes;

«The Chapeltown Rag», ahora si tenemos esos fondos sonoros en plan paranoia típicos, que convierten la tonada en provocación pura y dura a la que nos tiene acostumbrada SLIPKNOT, el juego de cuerdas con las percusiones aceleradas, con samplers intensos, dando paso sutilmente a los graves, manifiestan que están en buena forma; 

«Yen» , sonidos desenvueltos a una colección de tonos sombríos, emparentan con canciones que nos han dado anteriormente, balada equilibradas a la potencia que nos dan los enmascarados, en donde el desconsuelo puede ser bienestar a la vez sin pretexto alguno; 

«Hivemind», la colección de resonancias que aumentan en intensidad desde notas sueltas a una sobriedad y templanza de un tema que es marca indudable de SLIPKNOT, atención al juego de los tambores de Mr. Weinberg que nos hace recordar al ex integrante Mr. Jordison, pero sin duda tiene bien atado los zapatos y sus muñecas son tan dinámicas como su predecesor; 

«Warranty», la ira y el rencor son sus fuerzas impulsoras con efectos geniales para la inspiración de la banda, tenemos todo lo estruendo del estilo que nos dan, el título de la canción es homónimo al tema, el depósito o resguardo tiene su aval, incluyendo el conjunto casi clerical que se escucha en un tramo, la creatividad es redonda, incluyendo la carcajada repetitiva final;

«Medicine For The Dead», toda la amalgama de conjeturas rítmicas se vislumbran en este tema, tenemos la razón de porque tenemos a nueve intérpretes que de manera impronta colocan sus instrumentos con finura y astucia, la fluctuación de las cuerdas de Mr. Thomson y Mr. Root son inmensas con distorsiones exaltadas en los solos y acompañamientos; 

«Acidic», la fusión de sonido en los originarios de la ciudad de Des Moines constantemente son parte de la inventiva en sus discos, la mezcla es ostensible y visible casi en tono de jazz en momentos de su desarrollo, porque el solo de Mr. Root junto a la compilación del resto de instrumentos es notoria, con un encanto plausible de un los tonos de voces de Mr. Taylor  portentosus; 

«Heirloom», los samplers de Mr. Jones y Mr. Wilson son energía pura, no por la potencia que imprimen, más bien por el apasionamiento que inculcan para el desarrollo y cortinaje de toda la melodía, aparecen y desaparecen magistralmente, mientras los acordes de las cuerdas encumbran todo el resto; 

«H377», no se puede dejar de mencionar la parte en la percusión de Mr. Crahan y Mr. Pfaff, desmenuza con cada golpe, sumado a los riffs configurados para causarnos una tortícolis satisfactoria y la puntilla de las voces intensas, tenemos uno de mis cortes favoritos del disco, impetuosidad y pasión la estilo SLIPKNOT

«De Sade», con una introducción instrumental guiada por el bajo de Mr. Venturella, tenemos un corte muy melódico, sin salirse de la norma frecuente, pero con la perseverancia en las voces de Mr. Taylor haciéndola bastante digerible para la magnitud del disco, en donde no se ha perdido la línea de ejecución, porque el esparcimiento sonoro es seguro, aun cuando nos queda un último tema; 

«Finale», con un título apropiado, los arpegios de las cuerdas se acompañan de los teclados sencillos y equilibrados académicamente para otra balada dulcificada y suavemente endurecida, con esos coros clericales puntuales que son espléndidos para toda la tonada que se combina con todo el vigor y lozanía de los nueve miembros enmascarados que nos dan imparcialmente y equitativamente otro disco admisible, soportable y suficiente a la perspectiva esperada. El fuego de SLIPKNOT continua quemando y calcinando como siempre.

Desde que sembraron la semilla de la revolución en su producción «Iowa» de fin de siglo, han obtenido doce certificaciones de platino y cuarenta y uno de oro con sus álbumes en todo el mundo. Pocas bandas consiguen estos palmares. Por eso «The End, So Far» es exactamente lo que necesitábamos de SLIPKNOT en este momento. Tanto para «los gusanos» como para los que no lo son, cualquiera que alguna vez haya encontrado algo de la banda contundente, atrayentemente belicoso o simplemente entretenido, seguro que habrá algo con lo que deleitarse en esta producción. Como nuevo lanzamiento, tiene más que suficientes factores exploratorios para evitar que la banda suene obsoleta, pero también se mantiene fiel a los sonidos que nos esperamos cada vez que anuncian algo nuevo. 

Las construcciones orquestales lentas y experimentales parecen mucho más unidas que los interludios que se escuchan en «We Are Not Your Kind», mostrando en esta ocasión innovación y progresión. «The End, So Far», se cimienta cómodamente sabiendo que es tan sólidamente SLIPKNOT en todos los sentidos. Engloba el apogeo de la banda con versiones más prominentemente modernas de su propio estilo, como una excelente manera de marcar el comienzo de una nueva era mientras se mantiene intacto el núcleo. Puede que ya no sean el SLIPKNOT con el que nos animamos por ver una banda enmascarada, que hacía un Metal Extremo en todos los aspectos, pero no hay duda de que esta versión está aquí para quedarse.

Los de Iowa nos ofrecen una mezcla de impactos somáticos musicales propios e invariables, en tonos medio elevados que viran más cerca de lo etéreo que de lo gutural siempre apoyados en las melodías y armonías técnicamente exquisitas. Ya se trate de guitarras con distorsiones aniquilantes y percusiones martilleantes combinadas con articulaciones sonoras pseudo angelicales.En «The End, So Far», todo recibe el mismo cariño, devoción y atención en la mezcla de composición, de una banda que ya su incógnita no está en su aspecto o cara, ahora esta en lo que nos dan en su actualidad, cambian sus máscaras o atuendos, pero SLIPKNOT son un estilo y corriente reactiva de estos tiempos. Incuestionable y probable es.

Reseña de Pepe Cortez

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