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Nick Barker y su lucha contra la calcifilaxis

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El legendario batería del metal extremo Nick Barker enfrenta una enfermedad amenazante

La vida de Nick Barker ha estado marcada por un ritmo constante de desafíos y éxitos en su carrera musical, pero recientemente ha enfrentado uno de los mayores retos de su vida: una condición médica llamada calcifilaxis. En una reciente entrevista con Paul McNamee en el podcast The False Face, Barker compartió los detalles de esta espantosa experiencia.

Nick Barker y su lucha contra la calcifilaxis

Barker, conocido por su trabajo con bandas icónicas como Cradle of Filth y Dimmu Borgir, ha sido parte del mundo del metal extremo desde los años noventa, un mundo donde el ritmo frenético y las intensas giras son la norma. Sin embargo, en los últimos años, su vida ha estado marcada por cuestiones de salud que han supuesto un duro golpe. En 2023, Barker hizo público que estaba lidiando con insuficiencia renal, un problema que ya le suponía un gran desafío.

Desde entonces, su salud ha sido una montaña rusa. Recientemente, Barker desarrolló calcifilaxis, una condición extremadamente seria que afecta a aproximadamente el 1% de las personas en diálisis. Esta enfermedad tiene una tasa de supervivencia del 50%, una estadística aterradora que refleja la gravedad de la situación. Barker describe la enfermedad como «tener los vasos sanguíneos de las piernas calcificados,» lo que le llevó a tener «lesiones tan grandes como si un tiburón hubiera arrancado trozos de sus músculos».

Esta situación empeoró cuando sus heridas se infectaron, afectando gravemente su vida diaria. A pesar de estar bajo el efecto de fuertes analgésicos como la morfina y el metadona, Barker explica que el dolor era como si sus piernas estuvieran constantemente en fuego. «No podía ni siquiera dormir,» recuerda, haciendo del insomnio un subproducto de esta condición debilitante. La responsabilidad de detener esta pesadilla recayó en el equipo médico de Barker, quienes actuaron con rapidez al detener la medicación responsable y someterlo a diálisis cinco veces por semana para limpiar su sistema.

El músico incluso llegó a temer por su vida cuando las infecciones amenazaron con derivar en sepsis, una complicación potencialmente mortal. Fue un momento complicado no solo para él, sino también para su familia, especialmente cuando su esposa llegó a temer que podría perderlo. En medio de todo esto, Barker admitió que el dolor era tan insoportable que incluso consideró la posibilidad de una amputación como solución, algo que le aterrorizaba profundamente dada su carrera como batería. «Prefiero morir con mis piernas que vivir sin ellas,» confesó, resaltando la importancia de sus extremidades para su identidad y profesión.

Reflexionando sobre su salud, Barker compartió que desde la pandemia de COVID-19 su vida había cambiado drásticamente. Pasó de estar de gira constantemente a encontrarse atrapado en casa, una transición que describió como «sentirse en prisión.» Aunque el mundo de las giras internacionales se detuvo temporalmente, Barker todavía anhelaba volver a los escenarios, enfrentando no solo los desafíos médicos sino también el impacto psicológico de su condición.

Sin embargo, Barker no es ajeno a los sustos de salud. En una ocasión, durante una gira en Estados Unidos, enfrentó una factura médica desorbitante tras pasar 10 días en una UCI en Carolina del Norte. Afortunadamente, gracias a una política de exención para no ciudadanos sin seguro, no tuvo que asumir el coste de 98.000 dólares. Además, Barker recordó un incidente durante un crucero de metal desde Florida a las Bahamas, donde sufrió un ataque de pánico. Los paramédicos exigieron 1.000 dólares por un suministro de oxígeno, una cifra que Barker se negó a pagar, optando en cambio por buscar su propia solución.

La carrera de Barker, llena de colaboraciones con bandas como Testament, Exodus y Brujeria, siempre ha sido frenética y exigente. Desde que comenzó a tocar la batería a los 13 años, su vida ha estado dedicada a la música. Sin embargo, las recientes complicaciones de salud han añadido una nueva dimensión a su historia, una en la que la resiliencia y la fortaleza mental juegan un papel crucial. A sus 53 años, Barker continúa luchando, encontrando en la música no solo una carrera, sino un ancla durante tiempos difíciles.

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