Una anécdota poco conocida en la historia de Deep Purple
La historia del rock está llena de anécdotas insólitas, pero pocas tan curiosas como la que involucra al legendario guitarrista de Deep Purple, Ritchie Blackmore, y al entonces desconocido joven Christopher Cross. Este inesperado reemplazo ocurrió una noche de agosto de 1970 en San Antonio, Texas, y aún hoy es recordado por ambos protagonistas con una mezcla de asombro y buen humor.

El relato comienza con un Blackmore afectado por un incómodo problema de salud. Una llaga bajo la lengua, combinada con el agobio de estar de gira por Estados Unidos, lo dejó fuera de combate justo antes de un concierto en la Jam Factory. «No podía comer ni hablar y estaba muy descontento de estar en América», confiesa Blackmore en una reciente entrevista. Esto no solo lo dejó físicamente indispuesto, sino también emocionalmente agotado. Una caída sorpresiva mientras caminaba hacia el escenario con el tecladista Jon Lord fue el punto culminante de su malestar.
En medio de esta crisis, la banda enfrentaba la difícil decisión de cancelar el concierto. Sin embargo, el destino intervino de una forma inesperada. Fue un promotor local, Joe Miller, quien sugirió a Cross, un joven guitarrista local y fan declarado de Blackmore, como el posible sustituto. «Vino con una Flying V y el pelo largo, y tocamos algunas canciones que él conocía, además de improvisar un poco de blues», recuerda Cross sobre esa noche. La audiencia fue advertida de la ausencia de Blackmore, pero el show continuó.
La situación, anecdótica y casi surrealista, permitió que Cross se introdujera brevemente en la órbita de Deep Purple. Años después, el propio Blackmore no guarda más que agradecimiento por el gesto. «Cuando dejaron la ciudad, fui al aeropuerto y conocí a Ritchie, quien me agradeció por cubrirlo. Fue genial», comenta Cross.
Este evento, que podría haber quedado como una nota al pie en la historia del rock, adquiere otra dimensión cuando consideramos los destinos de ambos guitarristas. Cross no solo reemplazó a Blackmore en una noche crucial, sino que también continuó para alcanzar un éxito masivo con su álbum debut en 1979, vendiendo cinco millones de copias en Estados Unidos y cosechando cinco premios Grammy.
Por su parte, Ritchie Blackmore siguió cincelando su legado en el rock con Deep Purple y luego con su proyecto Rainbow. Recientemente, ha lanzado «Temple of the King: 1975-1976», una caja de nueve discos que explora sus primeros años con Rainbow. Este trabajo no solo celebra un periodo vibrante de su carrera, sino que también recuerda la pasión implacable del guitarrista por crear música que resuena en el tiempo.
No obstante, las giras recientes de Blackmore han sido interrumpidas por problemas de salud, lo que le obligó a cancelar varias fechas en los Estados Unidos. El guitarrista describe estos episodios de fuerte vértigo como «lo peor» que ha experimentado, añadiendo otra capa a la lista de desafíos que ha enfrentado a lo largo de su carrera.
En retrospectiva, la noche en la que Christopher Cross reemplazó a Ritchie Blackmore es un ejemplo brillante de cómo el rock puede ser tan impredecible como las leyendas que lo interpretan. De aquel episodio en San Antonio emergen las imágenes de una gira complicada, la camaradería entre músicos y la capacidad de los artistas para sostenerse mutuamente, incluso en las circunstancias más inusuales.
Mientras Blackmore continua explorando nuevas dimensiones en su música junto a su esposa Candice Night en Blackmore’s Night, el rock sigue celebrando su influencia. Su presencia sigue siendo una constante en listas de los mejores guitarristas de rock y metal de todos los tiempos, recordándonos la huella imborrable que ha dejado en el género y en todas las anécdotas que contribuyen al vibrante tejido de la historia del rock.
