La banda de thrash metal cierra su gira en Perú con un show inolvidable junto a Hyena.

El Costa 21, un emblemático centro de eventos a orillas del océano Pacífico en San Miguel, fue el escenario elegido por Megadeth para dar inicio a su esperada gira de despedida en Latinoamérica. Cientos de fieles seguidores se congregaron para vivir una noche que prometía ser histórica.
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Hyena: Los teloneros que marcan territorio

La banda peruana Hyena abrió la velada con un despliegue de fuerza y actitud que dejó claro que estaban allí para hacer historia. Con un setlist que incluyó temas como “About Rock and Roll” y “Ready to Explode”, lograron conectar con el público desde el primer acorde. La mascota de Hyena apareció en escena, incitando a la euforia y elevando el ambiente al máximo. La banda no solo se lució, sino que también anunció su próxima gira por Asia, augurando un futuro brillante para la escena local.
Megadeth: Un regreso esperado

A las 9 de la noche, Megadeth hizo su entrada triunfal. La ovación fue ensordecedora y las primeras notas de “Tipping Point” resonaron con fuerza. “Hangar 18” y “Wake Up Dead” sellaron el inicio de un concierto que prometía ser inolvidable. Dave Mustaine, en un tono amigable, agradeció a los fans por su apoyo. El público, emocionado, no perdió la oportunidad de demostrar su amor con gritos de “Perú es Megadeth”.
La banda no tardó en sorprender a todos con “I Don’t Care”, seguido de “She-Wolf”, y la energía en el recinto aumentó con cada interpretación. La conexión entre Mustaine y la audiencia se palpaba en el aire, creando un ambiente único.

Con cada acorde, la banda fue desgranando sus clásicos. “Trust” dio paso a “A Tout Le Monde”, que provocó lágrimas entre los fans más nostálgicos. La locura se desató con “Tornado of Souls”, donde los mosh pits se hicieron inevitables. Las bengalas rojas iluminaron el lugar, creando un espectáculo visual que se sumó a la música.
El bajista James LoMenzo y el batería Dirk Verbeuren aportaron una base sólida en cada tema, mientras que Teemu Mäntysaari deslumbró con sus solos, ganándose el aplauso apasionado del público. Megadeth estaba en su mejor forma y lo demostraron en cada riff y solo ejecutado.

“Let There Be Shred” y “Mechanix” cerraron un setlist que hizo vibrar al público, que se encontraba en una especie de trance colectivo. Megadeth no solo tocó los clásicos, sino que fusionaron lo nuevo con lo viejo, lo que dejó un sabor a gloria en los corazones de los asistentes.
Después de una breve pausa, Mustaine se reunió con sus compañeros para dar un bis que superó las expectativas. “In My Darkest Hour” fue la pieza que dio inicio a esta segunda parte, donde la energía se mantuvo al máximo. Muchos fans se habían quedado esperando desde la mañana, y el esfuerzo valió la pena.

La noche llegó a su culminación con una sensación de haber sido parte de algo monumental. Megadeth, con su despedida, dejó una huella imborrable en Lima, y aunque el adiós siempre duele, el legado de la banda perdurará en la memoria de todos los presentes.
